No podía negar lo hermoso que era el restaurante, me encantaba esto que hacían por mi y me gustaba que se portarán tan lindo ambos conmigo. Después de saber que Stefany y Nicolay no tenían nada me sentí muy feliz, aún que no entendí el por qué había echo esto. Comimos entre charlas y anécdotas, pude saber que a Stefany la conocían desde niños, sus padres eran grandes amigos y bueno claramente socios también. -Recuerdo cuando una vez en una reunión de niños jugábamos a los vaqueros y los indios- Dijo Stef.- Que Nicolay era el vaquero y tu Anton el indio. Claro yo era la linda doncella por la que los dos peleaban. -Si, y esa vez yo tome una lanza y lo amarre en uno de los postes que tenía una palmera en medio deo rancho de tu padre Stef -Claro pero yo fui el que te amarró no mientas- C

