En todo el camino el y yo estábamos no distantes si como pensativa y sabía que el también lo pensaba, había un sola posibilidad de que podría suceder y no es que me aterraba la idea, pero apenas estábamos comenzando con nuestra relación y a mí se me hacía muy pronto, es más ni siquiera habíamos hablado sobre si queríamos hijos. Llegamos a un lugar y no me había percatado de lo lindo que era en medio del bosque de las afueras de la ciudad. El se bajó y me ayudó a salir del coche y bajar la canasta. El me tomo de la mano y nos adentramos juntos, caminamos solo unos metros y llegamos a una cascada en dónde el agua era tan cristalina y hermosa, tenía piedras enormes al rededor y todo se veía tan sereno y tranquilo. Yo estaba tan encantada con el lugar que se me había olvidado por completo

