Capítulo 2

907 Palabras
-Doctora Catalina ¿Que hace aquí? - Era una de las enfermeras. -Vengo a ver como esta el paciente antes de retirarme para poder hacer mi informe. -Claro doctora, bueno entonces me retiro ya que usted está haciendo el informe.- No dijo nada más y salió del cuarto. Estaba aliviada de que no fuera otro mafioso o los oficiales ya que de ser así me arrestarían por encubrir al mafioso del baño. El al escuchar cerrar la puerta salió del baño. -Necesito sacar a mi hermano de aquí ahora.- Me dijo con la voz baja y en la mano tenia su arma. -Tu hermano está muy grave será muy difícil sacarlo de aquí. Corre el riesgo de morir, podría infectarse la herida, necesita estar en revisión. -Trate de razonar con el. -No puedo dejarlo aquí. Alguien vendrá terminar lo que empezó.-Comenzo a dar vueltas por el cuarto como pensando. -Tu me ayudarás a salir -Yo no puedo, si la policía nos ve... -Ellos de ahí afuera no son policías. Son igual que nosotros.-Dios ¿pero que? Sentía como mi respiración se agitaba más y más, estaba sudando.-Tu vendrás conmigo. -Dijo ordenandome. -Esta bien te ayudaré- Pensé que si no lo ayudaba me mataría y sinceramente este hombre me daba más miedo que los dos de afuera. Gracias a Dios el cuarto tenía una ventana que daba a la calle así que pensé que sería buena idea sacarlo por ahí. -Lo sacaremos por la ventana, así que tú lo cargarás junto conmigo. Yo desconectare los aparatos de el para que no hagan ruido o manden alguna alerta y venga algún médico o peor aún ellos. - El solo asintió y aún que parecía que estaba siendo ruda por dentro moría de miedo pues no quedaba mucho tiempo para que ellos entraran. Desconecte los aparatos y los programé para no sonar. El tomo el cuerpo que aquel hombre como saco de papas, realmente estaba muy grande parecía tener la misma estatura que el. -No lo lastimes recuerda que aún su pierna está delicada y cualquier mal moviento lo podría dejar sin ella.- Tome algunos medicamentos que habían dejado ahí, esto tal vez le serviría por unas horas en los que conseguía más. La ventana era algo pequeña pero si cambiamos, yo salí primero para detenerlo y poco a poco comenzó a sacarlo, no creo que el sintiera algo pues aún estaba con los efectos de la anestesia. El salió detrás de el y cerró la ventana. No me di cuenta pero una camioneta ya estaba esperándo. Yo la verdad me sentía aliviada pues nadie nos había visto. Ahora si podía irme a casa y descansar de este mal rato. -Sube a la camioneta- Me estaba ordenando mientras dos hombres grandes y musculosos vestidos con trajes negros metían al chico herido en la camioneta. -¡¿Que?! No yo no... -¡No te pregunté! Te estoy ordenando. interrumpió gritándome -si no quieres morir en este momento vas a subir. - Yo traté de caminar lentamente para atrás y así salir corriendo cuando choqué con otro cuerpo grande, era al parecer otro guardaespaldas de el. -Si no subes por las buenas subirás por, las malas.-No pude decir nada, yo no quería morir, así que solo subí a una camioneta con vidrios polarizados. El iba manejando y dos de los guardaespaldas iban en cada ventana. Adelante iba el otro chico inconsciente. En algún momento del camino que por cierto era muy largo pensé que me harían algo muy malo, digo eran mafiosos y los mafiosos nunca dejan cabos sueltos o bueno al menos eso siempre salía en las películas. Pensaba en mis padres y que les dirían cuando encontraran mi cuerpo en alguna carretera. Ellos llorarán por mí mucho y mis hermanos ni se digan. Al llegar al que según era el destino, vi un avión en lo que parecía ser una pista de aterrizaje y ahí estaba un hombre esperándonos al parecer, el se estacionó y rápido comenzaron a bajar al chico herido. Uno de los dos guardias me bajó a mi, y el otro se dirigió a el chico rubio, seguro le estaba preguntando qué hacer conmigo y cómo matarme. Yo estaba llorando del pánico. De pronto el se acercó a mi. -Necesito que vengas con nosotros, tienes que ayudarme a curar a mi hermano. -Dijo de una manera más tranquila pero aún así no dejaba de estar preocupado o bueno al menos eso podía ver en su cara. -Pero yo no puedo, ni siquiera sé a donde irás y tengo familia. Definitivamente no puedo ir. -De nuevo te repito que no te pregunte. Tu eres la médico que lo trató y mi hermano no puede perder su pierna.-Cerro sus ojos con fuerza y sus manos se convirtieron en puños, crei que me golpearía. -Puedes encontrar a otro médico, no es algo difícil su situacion- Comence a hacerme para atrás, para alejarme de el un poco y así salir corriendo. Cuando me detuvo por detrás un cuerpo grande y fuerte. Al voltear un poco vi que era uno de sus guardaespaldas y sin yo poder hacer o decir algo, sentí como algo pincho en mi cuello y un líquido entraba en mi cuerpo para así hacerme quedar poco a poco sin fuerzas e inconsciente. Y mientras sentía que mi cuerpo caía pude escuchar su voz. -Te dije que si no era por las buenas, seria por las malas.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR