La mujer de Carlos se mostró muy agradecida y avergonzada, no sabía cómo me podría pagar lo que había hecho. Debo ser honesto en que no quise leer la mente de esa mujer, ya estaba harto de meterme en las cabezas ajenas y me imaginé que la de ella era un caos. Luego de repetirle que no hacía falta ningún pago y que ya no debería preocuparse de su exmarido, comenzó la preocupación por su hijo y el trauma con el que quedaría. ―Puedo hacer que eso cambie ―le ofrecí. ―¿Cómo? ―Puedo quitar los malos recuerdos de su padre e implantar nuevos, ya sea que nunca estuvo con ese hombre como padre y tú fuiste madre soltera, o que su padre fue bueno con ustedes, pero se fue, se murió o algo así. ―Tiene tres años, ¿no recordará su vieja casa? ―Tiene tres años, en un tiempo más ya no tendrá recuerdos,

