De nada sirvió que me alejara de mi hija, que ni siquiera quisiera preguntar a dónde se dirigirían, dónde estaba, Catalina la encontró. Y la asesinó de un modo muy cruel. Lo peor es que utilizó a mi hermano para llevar a cabo su propósito. ―Lo siento ―se disculpó Marcos al volver. ―¿Cómo fue? ―le pregunté sin rencor, él no tenía la culpa. ―Había caído en una buena familia, una familia que la amaba mucho; era la única mujer de una familia de cuatro hermanos, ellos la querían mucho, en especial Leo, quien la cuidaba como a un tesoro. Tenía un novio que la adoraba, que no sabe vivir sin ella. El problema es que no la pudieron salvar de Catalina. Llegaron demasiado tarde. Llegamos demasiado tarde. ―Medonte… ―me habló Nikolai a mi espalda, me volví sorprendido, estaba ahí con una mujer

