24: un merecido descanso

1661 Palabras

Decir que regresamos a casa con el ánimo por los suelos, es un eufemismo. Leo sacó afuera su frustración, sin embargo, el hecho de haber vivido tantos años con el rencor dentro, de haber perdido a su hermana, a su familia completa a manos de Catalina, o Marina como la conocían ellos, no le daba paz, ni aun sabiendo que podía acabar con ella. Sabía que nada le devolvería a su familia y estaría solo por el resto de su existencia. Ni siquiera tenía el consuelo de un amor, jamás, en toda su vida, se había enamorado. Sentía que no tenía nada. Nick vio los pensamientos de desánimo de su amigo y apareció ante nosotros en la puerta justo antes de entrar. ―Leo… ―dijo sin saber cómo continuar. ―No digas nada. ―No estás bien, amigo, ¿quieres hablar? ―¿Para qué? Hablé con Manuel y de nada si

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