Capítulo 6.

2230 Palabras
Benjamín supo que era momento de marcharse cuando una cuidadora se acercó a ambos y anuncio que era el momento de ser recibidos por el director. La expresión de la alfa fue algo sublime, tanto fue así que Benjamín quiso enmarcarla. Su paso se había detenido de pronto y solo le quedo más que escuchar lo que tenía para decir la empleada de aquel sitio, ella era amable.   Leire estaba segura de haberla visto anteriores veces cuando se había dado la oportunidad de vagar con libertad antes de llegar a visitar a cierto alfa de ojos grises y tormentosos como el cielo afuera de la estadía. Benjamín termino poniéndose de pie, en el proceso abotonando el saco de su traje y recogiendo el maletín que estaba apoyado en el piso al lado de él, y tomando posición al lado de la cuidadora quien con una sonrisa oriento el rumbo a donde se encontraba tan esperado hombre.   Leire por su parte solo camino detrás de ellos perdida en los pensamientos de valentía que se dibujaban en su mente de forma fantástica e increíble. Cruzaron con paso apurado pautado por Benjamín la estancia repleta de personas, esquivando una que otra que llegaban a visitar a los pacientes, como también a enfermeros y camilleros que se encargaban de transportar a nuevos residentes el infernal sitio.   Leire intento dentro de su mente pedir porque las nuevas personas en el sitio fueran cuidadas correctamente, pero si concentración s esfumo rápidamente cuando los pasillos comenzaron a cerrarse en torno a ella, fue una percepción que estaba errada, si bien las paredes que pertenecían al sitio comenzaban a estrecharse la idea de Leire se desviaba directamente al pensamiento de sentirse atrapada cuando realmente no era así, su propia mente le estaba jugando una mala pasada que ella intentaba entender y no podía.   Se apego al costado de Benjamín después de caminar rápidamente para acercarse a ellos y poder mantener la marcha constante que ellos tenían. El beta noto el cambio en el comportamiento de Leire, mientras que antes la mujer daba la imagen de tener el control de los pasos que todos daban en el mundo, justo en ese instante daba la percepción de tener miedo hasta de la sombra que le fue asignada a su silueta. El silencio hizo espectáculo al presentarse entre los tres seres que estaban caminando a la par, este no lograba terminar de gustarle al abogado quien estaba siendo torturado por los constantes gritos dados por sus propios pensamientos.   Queriendo tirar de sus palabras, Benjamín culmino por reservarse cada cosa que podría haber cortado con el ambiente impuesto por las personas que lo dejaban en medio. Las presencias femeninas a cada costado no daban más que la sensación de querer apretarlo aún más, la beta al lado de él caminaba seria y dando la impresión de no tener idea de lo que sucedía, al parecer solo cumplía con lo asignado en su trabajo, más allá de ello parecía no saber lo que ocurría en torno a los supresores. Benjamín en ese entonces se preguntó por la cantidad de personas que estaban involucradas en aquel asunto.   La necesidad de preguntar era algo que se hacía presente en aquel momento, pero más allá de eso decidió mantener la cordura sujeta a su mano, aún más cuando la puerta donde se leía el nombre del directo lograba ser divisada.   Siempre se había sentido curioso ante la presencia de la emoción que surgía en sus venas como adrenalina pura cuando hacia frente a un problema. La idea de resolver problemáticas era su pasión, y aunque lograba a veces asustarle la fiereza con que se sentía emocionado por ello no podía evitar regresar una y otra vez al hecho de escuchar lo que confundía en la vida a las personas, sus problemas en busca de una resolución que podía ser construida en sus manos.   Benjamín lo relaciono directamente con aquello adictos a la adrenalina, esos que buscaban una y otra vez llenar la angustia o más que todo despedirla para darle paso a las emociones que traía tal acción de saltar de con una cuerda a sus tobillos, o de tirarse de un helicóptero, quizás nadar en aguas infestadas de tiburones, pero en su caso esos sentires apabullantes que lograban arrastrar la boca de su estómago hasta el fondo de este era eso, resolver los problemas de otros.   La sonrisa de la beta llamo la atención de Benjamín, ella solo toco un par de veces a la puerta cuando estuvo enfrente de ella, luego de eso se escuchó detrás de la puerta una masculina voz que decía ‘’pase’’. Así fue como segundos después Benjamín y Leire estaban siendo dejados pasar a la oficina del hombre detrás de la puerta que fue cerrada con un ruido sordo. La imagen viva del director quedo al frente de ellos. El hombre aún se encontraba ojeando unos documentos, que al final retiro de su vista posándolo encima del escritorio olvidándolo por el momento con la promesa de volver a retomarlos cuando Leire y Benjamín se marchasen.   El nuevo personaje en la escena solo culmino por sonreír un poco a la pareja, se puso de pie dejando ver al menos un metro setenta y cinto de altura. Leire estaba seguro de que su estatura por mucho superaba la del hombre por una cabeza más, mientras que Benjamín compartía un poco menos el tamaño de Leire pero que superaba al hombre. Teniendo eso en cuenta para más tarde Benjamín dejo que la idea siguiera su curso a la parte trasera de su mente, el hombre esbozo una sonrisa que rayaba el cinismo mezclado con animosidad.   ‘’Buenos días, señores. ¿Cómo están?’’ La mano del hombre quedo extendía al frente de ellos a modo de completar el saludo. Benjamín se encargó de descomponer la frase susurrada por la voz masculina con suficiente fuerza como para ser escuchada por ellos, finalmente encontró en medio de su registro alguna muestra de hostilidad. Escucho el suave gruñido de Leire al lado de él, eso hizo que Benjamín se pusiese más alerta de lo normal. Y la idea de estar caminando en medio de agua pantanosas desconocidas volvió a posarse en su mente rápidamente.   Con la idea de mermar el ambiente hostil que comenzaba a crearse entre ellos tres, Benjamín tomo la palma extendida frente a él en un apretón firme y bastante cuidadoso, también devolviendo la sonrisa al hombre con la misma cantidad de emociones que este lograba otorgarle, pero estas, aunque más armoniosas resultaban ser fingidas. El intercambio que resulto entre el director Lerman y benjamín no se dio de la misma manera con Leire, esta solo se limito a mirar con desagrado la mano extendida a su dirección y con un movimiento descortés termino rechazando el saludo. El abogado se limito a maldecir internamente las acciones de la mujer a su lado.   ‘’Por favor siéntense.’’ Un poco consternado Lerman dio a relucir el sentimiento de incomodidad por medio de una mueca que tan rápido como llegó también se fue, casi pasando desapercibida por el ojo escrutador del beta que logro registrarla con algo de dificultad. Benjamín sitio en su mente aquello, y tomando la palabra del hombre que era autoridad suprema en ese sitio, arrastro la silla de Leire hacia atrás para que esta tomase asiento y así fue como ella lo miro también con algo de desagrado, pero sin decir palabra alguna culmino tomando asiento, segundos después Benjamín realizo la misma acción para él, pero justo antes de sentarse soltó el botón de su traje y se sentó, luego ocupo colocar el maletín que portaba durante todo el tiempo a su lado.    Luego Benjamins ubio su mirada a los ojos del hombre, el verde profundo que abarcaba el mirar del beta ataco con ferocidad el color oscuro del director. Se dispuso a hablar, antes dándose los segundos de pensar sus argumentos.   ‘’Un tanto disgustados, director Lerman.’’ Respondió Benjamín a la antigua pregunta que iba a ser olvidada con anterioridad, en cambio a eso el beta logro aferrarse a ella y darle paso a su interacción. Puede que su rostro no reflejara el disgusto de la situación pero aquello tenía su mente en un hilo y a la adrenalina corriendo a la par de su sangre en sus venas. ‘’Quiero realizarme unas preguntas antes de comenzar nuestra charla para buscar una resolución a la situación de mis clientes. ¿Qué conceptos manejan ustedes en esta institución acerca de la aplicación de supresores en pacientes alfas con depresión psicótica o cualquier otro padecimiento a nivel mental?’’   Benjamín sabía que acorralar al hombre traería algún tipo de emoción en su ser o al menos un movimiento brusco que los delatara, al menos si estaba involucrado en todo el asunto como era que el abogado esperaba. Pero para la sorpresa del abogado el director solo frunció el ceño y se mostró genuinamente confundido, un tono entre esta confusión se dio a relucir y fue la ofensa. Tomándose unos segundos para pensar lo ocurrido Benjamín llego a una idea. Esa fue la expresión que le dijo a Benjamín que quizás el hombre no sabía lo que sucedía o realmente era un buen mentiroso.   Confundido el abogado oculto esto detrás de una máscara de mera paciencia. El director del sitio solo se dignó a carraspear un tanto fuerte, y luego con un deje de enojo respondió.   ‘’La señora Foster es una reconocida periodista, hizo un excelente reportaje orientado a los supresores para alfas que estando en prueba aun acarreaban para el paciente consecuencias que se podían caracterizar como devastadoras, es decir, ella más que nadie sabe que esos medicamentos están siendo probados aun para poder ser aplicados en pacientes de esa casta. Son ilegales y tengo la dicha de informar que en mi clínica no se están siendo usados con ningún paciente alfa.’’ Fue lo que respondió Lerman ante la acusación indirecta de Benjamín. Ofendido y enojado por la acusación que le era impuesta encima de sus hombros.   Leire escuchaba atenta el intercambio de palabras que se estaba dando entre ambos hombres. Se sentía ignorada y algo olvidada, pero su silencio la ayudaba tanto a pensar que le dio la razón cuando su mente una voz indico que él hombre detrás del escritorio no tenía nada que ver en cuanto al uso de supresores para alfas, pero aún quedaba comprobarlo con las pruebas contundentes, una simple suposición no era en nada con la idea de poder tener las pruebas de que aquello realmente no se estaba llevando a cabo en el sitio.   Leire sabía y tenía la seguridad de que Harry estaba siendo medicado con estos medicamentos, ya que no había explicación para el deterioro de la salud mental de su esposo en tan poco tiempo transcurrido. Los efectos colaterales que causaban ese tipo de medicamentos cumplían al pie de la letra con la situación y nuevas características con las que cargaba Harry encima. Frunciendo el ceño la mirada escrutadora de Leire cayó encima del hombre, recelosa y cautelosa guardaba silencio sin dignarse siquiera a apartar su vista de él.   ‘’Disculpe mi imprudencia, director. Debe entenderme, mi deber es cuidar los intereses de mis clientes y en este caso, siendo mis clientes la pareja Foster debo velar por ello. Tomando en cuenta sus palabras, ¿me podría explicar el por qué el señor Harry Foster carece de su olor característico?’’   La sorpresa genuina en el rostro de Foster fue registrada en su mente, esta vez por una Leire que retenía sus palabras con un sabor amargo rondando en su boca, que sin pensarlo dejo que un estremecimiento recorriera su cuerpo con aprensión dejándola un tanto débil y mareada, la sola mención en voz alta de aquello hacía que el corazón de la alfa terminara agrietándose más y perdiendo el brillo por el amor que la estaba matando, sus ojos escocieron hasta el punto de que Leire tuviese miedo de derramarse en lágrimas justo al frente del director de todo el sitio.    Manteniendo la compostura se obligo a ponerse derecha encima de si misma, mordió su lengua dentro de su boca tan duro que pudo sentir el sabor metálico de la sangre en su paladar.   ‘’Estoy sumamente seguro de que ninguno de los medicamentos que la esposa del señor Foster dio la autorización para ser suministrados tienen esos efectos.’’ Fue lo corto que respondió Foster después de un silencio tenso que acabo rodeándolos a los tres. No sabia si a ciencia cierta aquello era cierto. La persona que llevaba el tratamiento del padecimiento de su esposo no se encontraba por ningún sitio, eso hizo que Leire se estresara mentalmente, este hombre parecía inocente y podría estar siendo usado como un escudo.   La impresión que tuvo del hombre Benjamín fue de que decía la verdad, incluso el sentirse ofendido era algo que el beta pudo notar ya que el director no se molestó en ocultarlo. Con ese pensamiento la idea de que quizás el hombre diera esa impresión para despistar lo que ocurría, llamo la atención del abogado que pensó que quizás eso era una buena estrategia. La seriedad en el rostro de Benjamín y en las facciones de la cara de Leire habían intimidado al alfa detrás de la mesa, acusaciones que quizás estaban siendo levantadas en su contra sin tener pruebas.
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