Alex. Escuche el leve ruido de la puerta de mi cuarto abrirse. Mis ojos estuvieron atentos al segundo que Andy, salió del cuarto. Helena, estaba acostada sobre mi hombro, dormida. Si no estuviera apurado por llegar a Andy, estoy seguro que la seguiría contemplando hasta quedarme dormido, porque ni en sueños me imagine que estaría recostada cómodamente sobre mis brazos, así que si, contemplarla era la cosa más perfecta que podía hacer. Lentamente, fui acomodando su cabeza en el respaldo de mi sofá y puse una almohada debajo de esta. Justo en el momento que me levante, Andy se asomo por el pasillo y al verme se dio la vuelta corriendo de nuevo al cuarto, como si fuera un maldito monstruo ¿y lo peor? Es que probablemente lo sea. Corrí detrás de él y me cerró la puerta en la cara. No sabí

