capitulo 3

606 Palabras
Entonces, una pequeña risa burlona proveniente de Herlinda llenó el ambiente ya tenso. Todos se giraron al escucharla y vieron una sonrisa maliciosa, impropia de ella. Empezó a susurrar una canción que les erizó los vellos de la piel. La risa infantil de un niño al jugar… la puedo oír en la oscuridad; quisiera sentir la calidez de la lluvia en mi piel… ¿Quién me asesinó? —No logro hablar, no puedo ver… —¿Por qué estará tan fría mi piel? —secundó Salomón, haciendo que la atmósfera fuera pesada. Había algo verdaderamente perturbador en la forma en que cantaron esa macabra canción. En primera, nadie nunca había escuchado esa canción antes y los gemelos tenían una mala entonación para cantar y ahora, a pesar de la letra perturbadora… su timbre de voz al cantar había sido armónico. Claudia acortó la distancia a pesar del miedo inicial de ver a su mejor amiga en un charco de sangre y le dio una bofetada tan fuerte en la mejilla derecha a Herlinda, que hizo que esta girara el rostro. El sonido del golpe resonó con el silencio nocturno. —¡¿Qué demonios estás cantando, maldita perra loca?! —dijo Claudia jalando a Herlinda del cabello. —¡Claudia, cálmate! Por favor… —decía Bianca intentando alejarla de su prima. Kevin se plantó frente a Salomón y lo tomó del cuello de su camisa. —¡¿Qué carajos les pasa a ustedes dos?! ¡¿Acaso están mal de la cabeza?! Desde que regresaron se han estado portando raro. ¡Esto no es divertido! ¡Una chica está muerta! Kevin estaba furioso; su respiración era agitada. Es verdad, se han portado extraño. Herlinda… —Tú jamás te burlarías de algo como esto… ni tampoco estarías tan calmada. —Dijo Bianca girándose hacia Herlinda, que tenía una mirada desafiante. Salomón se soltó del agarre de Kevin y entonces habló con una voz distorsionada. —Si tuvieras frente a ti a dos personas iguales… ¿Sabrías identificar al original? Su voz sonó gutural. Un sudor frío les recorrió el cuerpo al escucharlo. Frente a sus ojos, Salomón empezó a transformarse en Kevin y Herlinda había tomado la forma de Alfonsina. Sus huesos crujieron como ramas secas y la piel se estiraba hasta tomar la forma deseada. Bianca tomó la mano de Claudia y dio un paso atrás. Miró con horror cómo Kevin era atacado por el ser que antes había tenido la apariencia de Salomón y ahora tenía la apariencia del propio Kevin. El sonido del zarpazo apenas cortó el aire. Todo parecía suceder en cámara lenta. Claudia tiró del brazo de Bianca y echaron a correr para alejarse de los cambiaformas. Cuanto más corrían, iban golpeándose contra las ramas de los árboles o tropezando con las raíces. Intentaron ocultarse en la hierba alta. Escuchando la voz del falso Kevin decir que todo estaría bien. ¿Qué era el Kevin verdadero? Se llevaron las manos a la boca para intentar acallar cualquier sonido. Los pasos sobre la hierba se escuchaban cada vez más cerca. Ellas temblaban, apenas manteniéndose de pie. Sé que están cerca, chicas, puedo olerlas. —¿Por qué no salen y hablamos? —La voz calmada del falso Kevin les erizó la piel. Bianca sentía que su corazón explotaría por lo rápido que latía. Cada paso sobre la hierba acrecentaba la necesidad de salir corriendo con todas sus fuerzas. —No pueden huir toda la noche —la voz de la criatura que ahora había tomado la forma de Alfonsina sonó detrás de ellas. Un vacío en el estómago parecía anclarla al piso.
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