- ¿Qué haces aquí? – ruedo los ojos. Ella siempre es tan intensa y molesta. - Ya estoy perfectamente bien, Jess – la regaño y sigo mi camino hasta donde me está esperando Burges para una última revisión antes de comenzar a trabajar. - Solo fueron dos semanas ¿estás loca? – sostiene mi mano intentando halarme, pero yo aplico más fuerza y me la llevo arrastrando hasta emergencias. - Tu deberías estar en el piso cinco, no aquí acosándome – me quejo. Ya mis puntos cerraron perfectamente, pero todavía me queda una sensación muy incómoda mi pecho. Una extraña sensación, supongo que porque fui atravesada. - Sabia que vendrías en cualquier momento, eres una mocosa inquieta, por eso he estado montando guardias – me burlo – Ah, me alegra ver que sigues rebosante de felicidad, en serio, pero ese

