Capítulo 5

3009 Palabras
Lastimosamente el viaje está llegando a su fin, las cascada es hermosa, el puente es hermoso, los árboles son hermosos, en fin, la naturaleza es la cosa más hermosa que existe en este mundo llamado Tierra. Uau. Que relajante seria leer un libro bajo la sombra y brisa de este lugar, sería maravilloso sumergirme en una historia y vivirla como si estuviese ahí. ¡Amo la literatura! -¿En qué piensa?- vuelvo la mirada al profesor. Me mira con seriedad y no evito suspirar, ¿Cómo puede cambiar de humor tan rápido? ¿Es así solo conmigo? -Pienso en que amo la literatura.- sonrío. Su gesto cambia a uno aún más serio. Después de mi respuesta no dice nada, Zess se separa de mí unos segundos y después no le vuelvo a ver. Cannigham no habla conmigo pero si siento su mirada intensa sobre mí. Cada vez que me mira siento como si quisiera decirme algo, preguntarme algo o reprocharme algo, aunque hay momentos en los que sonríe o simplemente se le ve relajado, me gusta ese Miles Cannigham, relajado y sonriente. De regreso al parqueo del bosque me siento cansada y con deseos de regresar a casa y dormir por cuarenta y ocho horas, me he cansado y creo que mojarme en el rio no fue una gran idea, soy de las personas que se enferman de gripe con facilidad. De todas maneras no me quejo, este lugar es maravilloso. Vuelvo a ver a Miles. -El viaje ha sido magnifico, ¿No le parece?- me muestra una media sonrisa y asiente. Espero que esa sonrisa que me muestra no sea falsa. -Ha valido la pena.- responde. Le hablo sobre mi repentino enamoramiento por este lugar y que no me arrepiento de haber venido, le pregunto de cómo es que esta aquí pero siempre responde con cosas obvias "Es mi país y puedo ir a donde quiera" ni que fuese a quitárselo. Engreído. Con la mirada busco por todos lados a Zess, supongo que haría una llamada pero no le localizo... eh, imagino que ha de haber ido a algún lugar donde haya red. -¿En dónde se metió?- murmuro. Espero que traiga algún jugo de piña. -¿Su novio?- asiento. No sé por qué sigue pensando que somos parejas cuando es obvio que no lo somos. -¿Regresara a Edimburgo?- pregunta. Me encantaría regresar a casa pero quizá podríamos buscar un pequeño hotel en el que podamos quedarnos, no creo que tener voluntad para viajar ahora. -No lo sé, estoy cansada y el viaje es largo, pero mañana es lunes...- mañana hay clases así que no puedo quedarme. -Si hubiese un pequeño hotel en el que podamos quedarnos seria esplendido.- En todo caso podría faltar mañana a clases... no, han dicho que no puedo faltar a ese semanario, ahora que lo recuerdo entrar a ese seminario requiere no faltar a ninguna clase y estar completamente en sincronía con el profesor. Cannigham es algo retorcido, seguramente nunca se escapó de clases en su juventud. -Tengo una casa por aquí, si quiere usted y su novio pueden venir.- ofrece... ¿Está invitándome a su casa? Vale, este tío no es el verdadero Miles Cannigham. -Es un poco grande y hay suficientes habitaciones, mañana por la mañana podría regresar a Edimburgo sin problemas.- sonríe. ¿Sonríe? -¿En serio? No puedo separarme de Zess así que aprecio mucho que nos permita quedarnos, usamos la misma habitación así que no le causaríamos molestias...- sonrío emocionada. ¡Descanso! -Ah, cierto, tampoco hacemos ruido por la noche así que no le molestaríamos de esa manera.- aunque dudo que Zess quiera dormir conmigo en la misma cama. Le veo observarme con el ceño fruncido y me molesta, es alto, nunca me ha gustado que me vean desde arriba. -¿Podría dejar de verme desde arriba?- se sorprende. -¿Cuánto mide de estatura?- mi pregunta lo sorprende. -¿Cuánto?- repito. Mido metro setenta y dos, los miembros de mi familia siempre han sido altos... más altos que yo y me deprime. -Eh, metro ochenta y siete.- responde. No es mala estatura, mi hermano mide metro ochenta y nueve, unos centímetros más. -¿Cubro sus expectativas?- pregunta. Me acerco a él, extiendo la mano hasta llegar a su barbilla, la analizo y en efecto sus facciones son duras y estrictas. -Es usted alto, atractivo y sinceramente me gusta su cabello.- abre los ojos sorprendido. Supongo que nunca lo han alagado de esta manera. -Cubre mis expectativas completamente, además es usted totalmente diferente al hombre que he estado observando sigilosamente en el salón, ¿Tiene un hermano gemelo que se presenta a sus clases?- se ríe. ¡Se está riendo! -¡Usted no es Miles Cannigham!- digo horrorizada. -Lo soy, es solo que usted me hace reír con sus ocurrencias. Me gusta que hable con sinceridad.- responde. No lo sé pero lo último parece decírmelo ocultándome algo más. -Rhoesia.- me giro hacia Zess, ¿De dónde salió? -Tenemos que regresar a casa.- ambos nos miramos y asiento. Algo sucedió... No puede ser, justo ahora que todo iba bien. -Señor Cannigham, fue un placer verlo aquí.- estrecho su mano. -Gracias por ofrecerme su casa, me temo que lo dejaremos para después.- asiente. -¿Todo bien?- asiento con una sonrisa. -Te veré mañana, Miles.- me despido. Zess sujeta mi mano llevándome hasta el coche. Entramos y rápidamente nos disponemos a irnos, por el espejo puedo ver a Miles observándonos con el gesto serio, ya me hacía falta verle molesto. Nos ponemos en marcha y rápidamente le pierdo de vista. -Ese profesor no me agrada.- vuelvo a ver a Zess. -No confío en él. Rhoesia, si llega a hacerte daño no dudare ni un segundo en asesinarle.- sonrío. -Miles me odia y no entiendo la razón, por más que trato de recordar si le he conocido antes no puedo.- saco mi móvil. -Estoy segura que no lo conozco pero al verlo y tocarlo pareciera un contacto familiar.- me encojo de hombros. -Quizá le recuerdo a alguien que odia o simplemente detesta la impuntualidad.- resoplo. -No importa lo que sea, si te hace daño me desharé de él, tu hermano también lo haría. Hay algo en él, su mirada hacia a ti...- aprieta el volante. ¿Qué demonios? Creí que le había caído bien, bueno de todos maneras no tengo interés romántico con él. -¿Es por eso que quieres regresar?- niega. -Cedric ha encontrado a El Ruso, está en Inglaterra y parece que está buscando vender las escrituras.- gruñe. -Tendré que viajar a Inglaterra e ir a buscarlo no podemos dejar que venda esas escrituras.- el ultimo asunto que tengo que arreglar para la Organización. -No podría, las escrituras siguen siendo de mi hermano, mientras su nombre este ahí no hay ninguna forma en que pueda hacerlo. Ese maldito ruso, quiere seguir ese estúpido trato con el hotel.- -El problema es que no podemos deshacernos de él, los malditos quieren ese hotel para continuar con el tráfico de armas. Durante la remodelación encontramos una bodega, armas, drogas, el antiguo dueño era todo un mafioso sinvergüenza.- niega. -Aunque puedo aplaudirle que haya prácticamente regalado el hotel a la Organización.- -No fue gratis, rescatamos a su familia de los rusos y eso amigo mío fue nuestro pago. Ese hotel puede dar mucho más dinero si se maneja de la forma correcta, ese hombre solo pudo hacer estupideces con el.- -Que corazón más cruel, señorita Husher.- ríe. -Eh, solo soy un poco tímida.- explota en carcajadas. -Zess, esas escrituras tienen que regresar a nuestras manos, mañana iremos al aeropuerto si El Ruso esta en busca de un abogado sé exactamente a donde ira.- asiente. Una semana en Escocia y ya estoy buscando aun maldito mafioso, sobre todo si Draco está con ellos no dudare ni un segundo. Ese hotel regresará a manos de la Organización, cueste lo que cueste, si Vasiliev busca el cambio de nombres no dudo en que buscara al mejor, en ese caso estoy segura que buscara a Miles Cannigham. ¿Eh? ¡Miles Cannigham! Zess ha dicho eso aunque no ha convivido mucho con él y ni siquiera ha buscado su perfil, es raro que Zess me advierta desde el primer momento sobre asesinar a un hombre que se acerca a mí, pero tiene razón, la mirada de Miles Cannigham es intensa, en mi vida he vivido mucho y por experiencia puedo decir que su mirada hacia mí es un poco desconcertante, en sus ojos puedo ver una batalla de odio hacia a mí pero ¿Por qué? ¿Todo por una clase o hay algo detrás de todo eso? Nunca hemos tenido negocios con el así que tampoco puede ser debido al trabajo. No le conozco para nada y estoy segura que nunca he tratado con él. Quien sabe, lo mejor será dejar de pensar en el asunto. -¡Estoy muriendo!- me tiro en su espalda. -EH, pero si has dormido todo el viaje, debería ser yo él que se está quejando.- me lleva hasta la cama. -¿Te quito la ropa?- niego. -Cedric llamara en unos minutos, me gustaría que me ponga al tanto de todo el rollo. Si ese ruso está aquí deberíamos de controlar su llegada.- asiente. -Preparare el baño, relájate pero no te duermas en la tina.- ¿Qué tiene de malo dormirse en la tina? -En todo caso y lo hagas no te salvare y dejare que te ahogues.- -¡Que cruel!- se encoge de hombros. Me levanto de la cama, camino hasta la cocina y saco una botella con jugo de piña. Me dejo caer en la encimera, saco mi celular y comienzo a darle un chequeo a las fotografías que nos hemos tomado. Cada una me hace reír, podría imprimir unas y ponerlas en la pared. -¡Rhoesia, ven al baño!- dejo la botella y corro hasta la habitación. Como es de esperarse al sumergirme en el agua tibia mi cuerpo se relaja completamente agradecido. Me dejo llevar por la calidez. No voy a dormirme, no voy a dormirme. Suelto un largo suspiro. Cierro los ojos y para mi sorpresa me encuentro con la mirada perturbadora de Miles Cannigham, no sé qué está pasando pero debo dejar de pensar en ese señor. -¿Qué edad tiene?- olvide preguntárselo. ¿Qué me importa? Ni siquiera sé por qué le estoy dando tanta importancia a ese hombre que acabo de conocer. ¡Agh! Pero no es mi culpa, siempre que encuentro algo interesante no puedo dejar de pensar en ello hasta que logro aburrirme. ¡No! Aun así, no debería de estar pensando en Cannigham, tiene novia, es mi profesor y sobre todo es el hombre que me ayudare en unos días. Termino mi baño recuperador de energía y salgo directo al ropero... Sería divertido abrir el bendito ropero y encontrar Narnia. Me quedo frente al ropero acariciándolo, déjame entrar. -¿Qué haces?- me giro. -Zess, ¿Si fuera Wendy podría entrar al ropero y encontrar Narnia?- ¡Wendy llévame contigo! -¿Wendy?- asiento. -Ya sabes, Narnia, Peter Pan y todo el rollo.- se lleva la mano a la cara y suelta un suspiro. -¿Peter Pan y Wendy? Eh, señorita Husher, Peter Pan y Wendy son de un cuento diferente...- -¡No puede ser!- caigo de rodillas. -He vivido engañada toda mi vida.- -¿De verdad eres estudiante de literatura?- se acerca al ropero y lo abre. -No puedo creerlo, eso lo sé hasta yo que no me gusta la literatura, que vergüenza, no, es inaudito que confundas un gran cuento con una historia aburrida como Narnia.- -¡Que cruel! Estudio literatura pero nunca he leído esos libros, Cedric me contaba ese cuento cuando era pequeña y estoy segura que me decía que Peter se llevaba a Wendy al ropero y se escondían solos por horas.- -¡Como alguien como tu puede ser tan inocente! No confíes en las habilidades literarias de tu hermano, Cedric aparte de negocios no sabe nada.- me levanta y me lleva hasta la cama. -Se refería a que Peter y Wendy hacían cosas pervertidas en el ropero.- Ah, así que eso era. ¡Quiero llorar! -¡Mañana iremos a comprar esos libros!- resopla. Siento que no me toma en serio. -Todos me engañan. Sigo aquí soñando en ir a Narnia y encontrar a Peter Pan.- lloriqueo. Me coloca el suéter y luego unos pantalones de chándal. ¿Peter Pan y Wendy? Uau. Pervertidos. No, un momento. ¿Qué demonios hago pensando en cuentos? Me termino de cambiar y salgo. Me siento traicionada mentalmente, no quiero ni pensar ni lo que pasaría si llegase a hacer ese comentario en la universidad. Mi amor por los libros también ha sido lastimado. Cojo la tableta y me tiro en el sillón tranquilamente. Zess se acerca con unas tazas con chocolate y unas galletas. Se sienta a mi lado, levanta mis piernas dejándolas en las suyas, el gesto es íntimo y algo que estoy segura no haría con nadie más, soy demasiado tímida para hacer algo así. -Está llamando.- dice. Me siento y de inmediato el horrible rostro de mi hermano aparece en la pantalla. -¡Hermanito!- grito. Se tapa los oídos y yo solo ruedo los ojos. -Eh, eres un traicionero, me dijiste que Peter y Wendy vivían en Narnia.- frunce el ceño. -¡Tú me lo dijiste! ¡Te odio!- comienza a reírse. -Eso fue hace mucho tiempo. Zess siempre me haces quedar como el peor hermano.- ambos comienzan a reírse. -No te preocupes pequeñita si tú quieres puedes ir a buscarlos.- ¡Voy a matarlo! ¡Qué clase de hermano tengo! -No importa, ¿De que querías hablar?- pregunto. Su gesto rápidamente cambia. -Según mis contactos "The Russian" ha llegado a Inglaterra buscando a un abogado, seguramente está buscando el cambio de nombre en las escrituras.- frunce el ceño. -Necesitamos detenerlo, ese hotel nos pertenece.- -¿En qué parte de Inglaterra está buscando? Raven y Carpenter siguen su rastro de cerca, seguramente ellos podrían decirnos a donde se dirigen.- -No se preocupen, estoy segura que viene hacia Escocia.- digo. -Pero claro, no estaría mal que nos den información.- -Rhoesia... ¿Te encargaras de esto?- pregunta. Realmente quería dejar de un lado todo lo relacionado con la Organización pero esto es mi culpa. El imbécil de Draco sigue trabajando para ellos. -Ese imbécil sigue trabajando con él y no quiero que...- -No te preocupes, Zess nunca dejara que me pase algo, tengo entrenamiento para esto, un sucesor de la familia H no puede dejarse llevar por sentimientos a la hora de hacer un negocio.- sonrío. -Lo sé cariño. Confío en ambos, no puedo viajar a Escocia porque levantaría sospechas y tengo trabajo aquí así que les encargo este trabajo, Raven y Carpenter se reunirán con ustedes este lunes por la mañana así que confío en que podrán recuperarlas.- ambos asentimos. -Rhoesia, esos tipos te conocen así que lo mejor será que no salgas de casa por el momento, si es verdad que están en Escocia lo mejor será ser precavidos.- vuelvo a asentir. -Eres alguien valioso... Recuerdalo. -No te preocupes por eso, recuperare esas escrituras cueste lo que cueste.- asiente. -Jefe, deje esto en nuestras manos y confíe en nosotros.- -Lo hago. Rhoesia, cariño cuídate y lamento involucrarte en esto cuando estas en Escocia para olvidar.- asiento. El pasado no se olvida Cedric, solo puedes pretender que no existió. -No quiero que te suceda nada, Zess es tu deber protegerla pase lo que pase.- eh, como si fuésemos a morir tan fácilmente. La conversación continua mientras hablamos de estrategias y mil cosas más, hay cosas que ya he olvido a pesar que solo llevo casi un año fuera de juego. El robo de las escrituras fue mi culpa, si yo no hubiese confiado tanto en Draco posiblemente nada de esto estuviera pasando y gracias a eso yo decidí abandonar todo, pero no puedo dejar que El Ruso se apodere de ese hotel si llegara a pasar eso... nuestros intentos por detener el tráfico de armas sería un fracaso. Sí no hubiese sucedido nada con Draco yo seguramente seguiría con mi hermano y concentrada en él trabajo, olvidando y haciendo lo que prometimos rebaje juntos y volver a ser lo que eramos con nuestros padres. ¿Por qué fui tan tonta y confíe en él? Nunca vi sus malas intenciones, como iba a imaginar que estaba bajo las órdenes de El Ruso, no puedo ni recordar nuestra relación porque me duele el estómago. Gracias a eso he prometido que nunca me volveré a enamorar y mucho menos a confiar en un hombre, gracias a eso he abandonado a mis chicos, mi Organización y a mi hermano. -¿En qué piensas?- me abraza por atrás. -¿Habéis terminado de hablar?- asiente. -¿En qué piensas?- repite. -En la tala de árboles.- me aprieta el estómago sacándome el aire. -¡Suéltame!- gruño. -No me hagas repetir la pregunta.- advierte. -Eh, pienso en que debemos recuperar esas escrituras.- me encojo de hombros. -Piensas en que fue tu culpa, ¿cierto?- es sabio. Suelta un largo suspiro. -Ese tipo sigue vivo solo porque Cedric evito que lo matara, no es tu culpa que se haya robado esas escrituras, esa chica fuerte quedo destruida en ese momento tanto que decidió abandonar todo. Rhoesia ese bastardo me las pagará y muy caro. - me giro en sus brazos, me levanta y me lleva como monito hasta la sala. -Vamos a recuperar esas escrituras y destruirnos al enemigo, recuerda "La Organización es uno solo" nadie saldrá libre cuando de traición se trata.- sonríe. -Te quiero.- le digo. Se acerca a mí y me da un beso en la frente. -Yo nunca te traicionare.- susurra. ¿Qué sería de mi vida sin Zess? Definitivamente encontraremos esas escrituras y Dios sabe que le haré pagar por haberme traicionado.    
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR