Sin tenerlo previsto, invadido por la frustración las flores las había traído conmigo. Para evitar desecharlas creí correcto llevarlas al hospital, allí vería donde ubicarlas. Sin tener la intención de almorzar me adentre al consultorio apenas llegue al hospital, en vista de que mi secretaria de seguro estaba almorzando procure despejar la mente en algunos pendientes que debía revisar. Sin siquiera darle importancia a lo ocurrido con Fabricio me ocupe en los informes que debía tener listos para Excel, en ello el sonido abrupto de la puerta me hizo desconcentrar. Al levantar la mirada me encontraba con Kelly, quien de brazos cruzados se apoyaba de la puerta. —Que bajo has caído Abba, jamás creí que una ejecutiva como tú se comportaría de esa forma poco profesional, en especial con un

