Entre en la habitación contigua, dónde me quedaría por un tiempo. Nina mi niñera, quien llevaba años a mi servicio, había venido conmigo, me estaba preparando para descansar.
Nina: No pienses en nada, déjame tú cuerpo a mi.
Le sonreí al escuchar sus palabras, mientras seguía sus indicaciones,me bañe y logro hacer que mi cuerpo cansado se relajará . Luego de eso, me ayudó a colocarme un vestido ligero y me peino, deje que ella se encargará de mi cuerpo, pero era imposible no pensar en lo que había sucedido, sentía que muchos pensamientos estaban llenando mi cabeza. Originalmente habían dos cosas que debía hacer como Alexandra Gutiérrez, la primera era divorciarme, pero no era algo que pudiese hacer en este preciso momento, dentro de 10 años exactamente planeaba darle los papeles de divorcio a Elian antes de que conociera a su destino amoroso, así que mi meta, era no enamorarme de él durante los próximos 10 años y tenía plena confianza en mi misma para poder hacerlo. Lo segundo, era que debía prepararme para la llegada de la protagonista, debía recaudar todo el dinero que me fuese posible, era el tema más importante independientemente del tiempo y del lugar, incluso si me divorciara era imposible volver con el Marqués Gutiérrez, pienso que sería mejor irme al extranjero luegos el divorcio, una de mis metas era convertirme en una joven rica que viaje de un lado a otro sin remordimientos y sin prisa. Y para poder hacerlo, tenía en mente un plan, reunir dinero e irme con la dignidad de una Duquesa. De hecho este sería el lugar donde dedicaría su corazón y alma con todas sus fuerzas "Al menos eso planeo hacer, pero parece que habrá un cambio de plan... Debido a lo sucedido anoche" Al verlo temblar y gemir de dolor, lo supe instintivamente, algo malo le estaba sucediendo y no sabía que era, puesto que no se contaba en la novela original. Y estaba segura de que si no lo resuelvo afectaría mi relación con él en el futuro. Estaba pensando en mis planes a futuro, cuando Nina que aún seguía peinando mi cabello, hablo.
Nina: Oh, olvide decirle algo.
Cuando levanté la mirada para verla a través del espejo que tenía delante ella alzo la comisura del labio y hablo.
Nina: El desayuno con los Duques está programado para hoy.
Alexandra: Ah, era eso...
Murmuré nerviosamente ante las palabras de Nina, el desayuno con los Duques de hoy, sería la primera que tendría estando matrimonio, ya que me tenía que reunir con él, junto al duque y la duquesa en la mesa principal, comiendo y saludando con una comida sencilla. Ellos no eran unas personas pacíficas, así que comer junto a ellos no podría ser agradable. Más bien, aunque no les guste la idea, tampoco podían rechazarla, además me preocupaba que tipo de enfrentamiento tendría sin saber exactamente.
Nina: Ellos dejaron el territorio está mañana..
Alexandra: ¿qué?
Gire mi cabeza y la ví, aquello fue algo muy inesperado.
Nina: Los empleados de este lugar no me dijeron los detalles, pero imagino que algo urgente tuvo que haber sucedido, he escuchado que tenían prisa está mañana.
Alexandra: ¿Si?
Eso solo significaba que su confrontamiento con los Duques, había sido aplazado, trate de retener la comisura de mis labios para que no se elevará y pregunté.
Alexandra: Entonces... ¿cuando regresarán?
Nina: Va a tomarle alrededor de un día completo
Asentí pensando que aquello era lo mejor, la relación entre los Duques y Elian era complicada. Así que antes de la Luna llena, debía saber que era lo que le sucedia a Elian, antes de que ellos regresen. Sentía que me brillaban los ojos, como una pequeña Leopardo, apuntando a un objetivo.
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Había un problema, Elian me estaba evitando, intencionalmente porque no quería encontrarse conmigo, era algo obvio, lo busque con la mirada de un lado a otro, pero no lograba encontrarlo.
*Elian*
Me encontraba en el campo de entrenamiento, al terminar, me senté en una esquina y pensé si debía volver o no. A mí lado como de costumbre se sentó Erick, subjefe asistente de mi padre.
Erick: ¿cómo le va en su matrimonio?
Su tono como de costumbre era cortez, ya que estaba hablando con su amo, pero en su rostro se notaba la preocupación de un hermano mayor por uno menor, supongo que así me veía, porque había una brecha entre nuestras edades.
Elian: Erick...
Dije en casi un susurro, sabiendo que él me escucharía.
Erick: Si, joven amo.
Elian: ¿consideras que fue bueno haberte casado? ¿qué fue lo que más te gustó?
Erick que cumpliría 24 años,llevaba un año de casado y por un leve momento, su rostro se iluminó ante aquella pregunta.
Erick: Pues si, me encantó haberme casado
Elian: ¿y qué es lo que más te gusta?
Erick: Bueno, estoy casado con mi primer y único amor, así que solo pienso en terminar rápidamente para ir a casa donde ella me espera.
Mientras intentaba entender sus palabras, termine frunciendo el ceño.
Elian: Entonces... ¿te sientes feliz cuando te casas con alguien que te gusta?
Realmente no lograba entenderlo, incluso me la pasaba huyendo de Alexandra cada vez que nos encontrabamos, no lograba entenderlo.
Erick: Por supuesto, incluso nos enamoramos más mientras estamos juntos.
Al ver el rostro tan intrigado de Elian, Erick le respondió interpretando sus pensamientos a su manera, hablándole para que se animará un poco, pero al Elian escuchar su respuesta, su rostro se oscureció ante sus palabras.
Elian: No sé hacer eso...
No lo entendía, termine enterrando mi cabeza en mi regazo.
Elian: Erick, tengo miedo...
Murmuró tan bajo que ni Erick lo pudo escuchar, sus ojos empezaron a temblar, empecé a rascarme el brazo, pareciera que me hubiese picado una araña, porque el dolor que sentía era muy insoportable. Me pare y empecé a dirigirme al campo de entrenamiento, pero al presenciar una escena dejo de caminar. Alexandra estaba riendo a carcajada ante los demás empleados, aquel era un mundo diferente para él. Me sentía muy confundido, sin saber que hacer.
Elian: Te ves muy emocionada.
Dije nuevamente en un susurro, me di la vuelta, parecía que estaba haciendo un pequeño puchero.
Mande a instalar una mesa exclusiva para una fiesta de té, para pasar el rato y charlar con sus empleados. Al inicio intentaron negarlo, pero ella los convenció insistentemente, y ellos se sentaron a su alrededor, el ambiente era agradable, estaba feliz, empecé a sacar un tema inocente, ya que aquel era mi verdadero propósito del día.
Alexandra: Entonces... ¿mi esposo siempre es así?
Lucy: ¿El joven Elian?
Si, había organizado aquello para que los empleados me diesen información acerca de él. Por lo general, en el palacio hay oídos por todas partes, y por lo general, son los empleados los que se enteran primero.
Alexandra: No he podido verle desde que me case.
Mientras hablaba intentaba bajar la mirada inocentemente, consciente de que sus miradas empezarían a cambiar.
Lucy: Bueno señorita, nosotras tampoco sabemos mucho sobre el joven Elian.
Patricia: Cierto, él nunca nos habla.
Alba: Si, es muy difícil para nosotras hablarle si no hay razón.
Ellas se miraban entre si negando con la cabeza, entonces supe que no pasaba el tiempo con muchas personas dentro del palacio.
Alexandra: ¿entonces quien podría saberlo?
No quería rendirme, quería que me dijeran hasta las palabras más insignificantes, cualquier cosa que pudiera serme útil.
Patricia: Bueno, ahora está encerrado entrenando con los caballeros, así que no lo sabemos.
Alba: Ah, pero hay una persona que conoce muy bien al joven y esa es Griselda.
Alexandra: ¿Griselda?
Alba: Si, es la niñera del joven Elian, ella lo ha estado cuidando desde que el joven era un bebé, e incluso lo conoce mejor que el Duque y la Duquesa.
Los empleados acudieron al mismo veredicto, era así, los nombres siempre han crecido en manos de las niñeras desde su nacimiento, y en la mayoría de los casos, ellas siempre estaban más cerca de ellos que sus propios padres, me sumergí dentro de mis pensamientos, mientras que los empleados se quedaban impresionados ya que había preparado muy bien el lugar. Además de que comían complacidos el postre que se les había otorgado, la señorita, osea yo, que se preocupaba por sus empleados, los había invitado a la hora del té. Ese era el tema que empezaron a hablar, les sonreí y asenti ante sus palabras.