Capitulo 25

779 Palabras
-Griselda incrementó el entrenamiento y las clases de Elian. -Su entrenamiento como sucesor se la daba personalmente Griselda, nadie conoce los detalles de como lo educo Griselda. - Hay un testimonio de que Griselda a manudo interferia en su entrenamiento con los caballeros y otras sesiones de capacitación. -Hubo testiminios de algunos empleados que declararon que Elian reaccionaba impotente y con gran miedo cuando Griselda le hablaba. Sin embargo, los hechos exactos del testimonio anterior aún no han sido confirmados. -Sin embargo, cabe la duda de si hay un problema con la educación personal que le daba Griselda a Elian. Como castigos secretos que ella le daba... Cada vez que pasaba una pagina, la mano de Esther temblaba y el papel se arrugaba. Esther leyo el informe de cinco paginas una y otra vez. Lo leyo por si acaso para ver si estaba entendiendo mal, pero leerlo le reafirmaba que no estaba equivocada. Despues de leer el informe grabó cada letra escrita en el documento con sus ojos, en caso de que se le escapara algo. Y esa noche, se dirigió al sótano detrás de la oficina. La unica que la siguio fue su sirvienta Beatriz. Aunque en la superficie, se veía igual que siempre, por dentro su corazón estaba completamente destrozado y a la vez lleno de ira. Esther: Tenía a la persona equivocada. La ira de Esther ardía en silencio. Cuando llego a la puerta, pudo ver a Griselda tirada en el suelo. Esther: No esperaba que hicieras eso sin que yo lo supiera. Griselda estaba agobiada por el miedo y no podía decir nada. Sin embargo la ira de la Duquesa, creció aún más. Esther: ¿Estaban mis ojos demasiados oscuros para burlarte de mi? Había un rostro terrorifico que miraba a Griselda. Esther: O eres más astuta de lo que crees. Griselda: S-Señora... Esther: Sea lo que sea, no importa. No importa cuanto te castigue, el daño ya esta hecho. El rostro de Esther se puso más frío de lo normal. Con un chasquido, los caballeros que estaban en el sótano asintieron y arrastraron a Griselda hacia ella. Esther era otra persona. Era completamente diferente de lo callada y buena de lo normal. Su ira fue fuertemente revelada. Esther: Deshágase de ella. No dejen que vuelva a poner su estupido pie en la capital. Griselda: Señora, por favor piénselo de nuevo. ¿Cuántos años he sido leal a la familia Prada y al joven maestro? Sus palabras hicieron que la furia de Esther creciera aún más. Esther: ¿Lealtad? Que gracioso suena esa palabra. Esther se rio a carcajadas. Esther: ¿Cómo te atreves a decir esa palabra después de lo que le hiciste a mi hijo? Ya me he enterado de toda la historia. La voz de Esther se escuchó fuertemente en el sótano. La excusa de que Griselda fue fiel, solo provoco la ira de Esther. Esther: Acosaste astutamente a Elian fingiendo ser fiel. Al parecer no te fue dificil controlar a mi hijo, porque te encargaste de todo lo que pasaba a su alrededor. Esther tuvo que hablar fuerte para que su voz no temblara debido a la ira. Había confiado en la persona equivocada. Cuando le confio a su hijo, la Duquesa por amabilidad le dio mucha autoridad a Griselda para que no hubiera inconvenientes, pero ese resultado salió mal. Nunca pensó que Griselda querría mostrar su superioridad mediante el lavado de cerebro y el control de accidentes torcidos a través de su hijo Elian. Esther: ¿Te divertiste? ¿Sentiste que Elian estaba en la palma de tu mano? Tus atrocidades han dejado a Elian con heridas irreparables. Esther se levanto lentamente de su silla y se acercó a Griselda. Luego le presiono el hombro. Para los ojos de los demás, fue un acto tranquilo, pero Griselda gimió y miró hacia arriba debido al tremendo agarre de la mano. En el momento en que se encontraron a los ojos, los ojos de Griselda temblaron violentamente. Para ella, la situación que calculo fue inesperada. Griselda: Eso no es cierto Duquesa... Le explicaré. Todo esto es un montaje... Si confías en mi una vez más puedo explicarte bien de lo que pasó... Nunca lastimé al joven maestro Elian. Griselda alzó la voz con cara de inocente hasta el último minuto. Esther: Basta. Pero sus palabras no funcionaron. Los ojos de Esther solo se volvieron más fríos. Esther: Esta es mi ultima consideración para no matarte. Pero si tratas de engañarme aquí de nuevo, no morirás hermosamente. Esther estaba a un paso de matar a Griselda quien fue arrastrada mientras giraba la cabeza. La espalda de Griselda, estaba llena de sangre, era miserable.
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