Dolor, un dolor deslumbrante y crudo; miedo, un miedo repugnante; traición, una traición desgarradora. Todo esto acompañaba a Nicole mientras corría por su vida. Nadie la perseguía. Aún no, pero en cuanto estuvo lo suficientemente lejos, cambió a su forma de lobo y corrió a toda prisa por el bosque. Todo en este acto de escape le parecía equivocado. Sus huesos se desgastaban de luchar, pero por alguna razón, su lobo se oponía a correr. Quería dar marcha atrás. ¿Volver atrás a qué? se preguntó a sí misma. ¿No quería la libertad? ¿Había olvidado el dolor que había padecido? Lo peor era que no recordaba por qué estaba huyendo. Lo único que tenía claro era que las voces en su cabeza gritaban traición y le decían que dar marcha atrás significaba su muerte. Dado que su lobo era muy poco coo

