El lobo de Liam hervía de ira mientras observaba la escena ante ellos. Liam no podía entender por qué su lobo actuaba de esta manera, y solo lograba irritarlo aún más. Sabía que necesitaba distanciarse de la situación, olvidarse de la mujer que había despertado emociones tan intensas en él antes de hacer algo imprudente.
El encuentro en el vestidor había sido emocionante, un juego de coqueteo y deseo. Liam anhelaba tenerla, pero planeaba esperar hasta tenerla justo donde quería, para luego liberarse de su agarre. Sin embargo, eso no significaba que no fantaseara con destrozar a cualquiera que se interpusiera entre ellos, particularmente Shane, y eliminar cualquier rastro del olor masculino de ella hasta que hubiera satisfecho sus propios deseos.
—Alpha. —Intervino James, apareciendo a su lado. —, hemos buscado exhaustivamente a la chica que describiste, pero no encontramos rastro alguno. —Explicó.
Liam sonrió y señaló a la persona en discusión.
—Oh. —Musitó James.
—Sí.
—Ella es la Luna de Crimson, por el amor de Dios. —Insistió James.
—Sí… —Arrojó Liam con firmeza.
—¿Y aún la deseas?—Le preguntó James con preocupación.
—Sí. —Asintió James.
—¡Mierda, Liam!—Exclamó James con decepción.
—Sí. Vamos, no pongas esa cara, es como molestar a un tigre dormido o tirar del rabo de un león. —Se rió Liam. —, ¿En realidad parece un tigre? Más bien parece un cachorro. —Se burló finalmente.
James suspiró y se masajeó las sienes.
—No vale la pena. —Dijo James seriamente.
—No cuando estúpidamente la marqué… — Respondió Liam.
—Vaya… —Exclamó James, abriendo los ojos con sorpresa. —, pero, ¿cómo... cuándo... tú?—Tartamudeó sintiéndose incrédulo.
Liam se rió de nuevo.
—Exactamente.
James suspiró profundamente.
—¿Cómo demonios conociste a la Luna? ¿Dormiste con ella e incluso le dejaste tu marca?—Siseó James. —, el Alfa Shane tiene a esa mujer bajo llave. Es extremadamente protector con ella, o eso he oído. ¿Y por qué no lo sería? Ella es su pareja y adorada por los miembros de su Manada…
Liam apartó la mirada de Shane y Nicole por un momento para mirar a su Jefe guerrero.
—¿Por qué hablas como Tony?—Preguntó Liam.
—Porque Tony es el sensato. Honestamente, si no fuera tu Beta, me pregunto qué habría sido de ti… —Murmuró James.
Liam encogió los hombros, su tranquilidad a punto de quebrarse. En primer lugar, Shane seguía maltratando en nombre del afecto, y en segundo lugar, James tenía razón.
¡Diablos, no! Nunca se había sentido de esta manera antes. Su lobo estaba a punto de liberarse, y si lo hacía, Shane moriría. No había dos formas de verlo.
Liam cerró los ojos y respiró profundamente, intentando recomponerse. Desclavó con fuerza los puños, colocándolos planos sobre la mesa y exhaló lentamente.
—Tienes que pensarlo bien, Liam. No hagas ninguna tontería. No dejes que una mujer arruine todo para ti. —Insistió James.
Liam encogió los hombros y miró de reojo a la pareja mientras se separaban.
—¡Vaya! ¡Maldición!—Murmuró James, sus ojos abriéndose de par en par mientras observaba a Nicole de cerca por primera vez.
El corazón de Liam se entristeció, y sus puños volvieron a cerrarse.
—¡Maldición! Entiendo por qué. Es increíblemente atractiva. —Confesó James.
Liam reprimió un gruñido, redirigiendo su atención a otra parte. Indudablemente, ella era hermosa, pero nunca había sido su tipo en primer lugar. Culpa de su lobo y de la estúpida marca. Su m*****o se estremeció al ver sus labios carnosos y sus ojos turbios. Despertó recuerdos de su noche juntos.
De repente, la ira lo inundó. Quería agarrarla, besarla apasionadamente y apartar a Shane. Sin embargo, algo llamó su atención: no estaba excitada. Si realmente disfrutara estar en brazos de su pareja, el aroma de su excitación lo habría embriagado.
—Permíteme presentarte a Nicole, mi Luna. — Anunció Shane.
Liam sonrió, tomó su mano y le dio un beso breve, rozando su piel. Ella jadeó, sus mejillas enrojeciéndose momentáneamente. Su súbita excitación lo envolvió.
—Así que tú eres la Luna de quien todos han estado hablando. —Añadió Liam.
Nicole arrebató su mano, sus ojos ardiendo de irritación. La sonrisa de Liam se hizo más amplia.
—Sí, en efecto. Mi Luna es la más capaz. —Presumió Shane mientras la presentaba a otros invitados importantes.
—Esta noche, tu tarea es descubrir todos los secretos sucios de ese bastardo y presentármelos. —Instruyó a James una vez que Shane estaba fuera de oído. —, sé que ese hijo de puta tiene esqueletos en el armario. Muéstramelos.
James suspiró.
—Sí, Alfa. Pero espera, ¿cuál es tu plan? Pensé que pedirías un lugar seguro para encontrarte con la Luna y encargarte de tus asuntos antes de regresar a casa mañana.
Liam lo miró incrédulo.
—Dios, no soy así de terrible, James. No puedo perseguirla ahora, no después de lo que hemos descubierto. No sería correcto… —Aclaró Liam.
—Entonces, ¿por qué me involucro en este lío y busco mierdas para ti?—Preguntó James.
—¿Por qué estamos aquí en primer lugar, James? ¿Podemos confiar en Shane?— Preguntó Liam y James negó con la cabeza. Un suspiro escapó de sus labios. —Liam, te conozco muy bien. Siempre estás tramando algo…
Liam sonrió, sus brillantes ojos azules reluciendo de picardía.
—¿Qué demonios tienes planeado?—Insistió James.
Liam encogió los hombros.
—Se vendrá a casa conmigo.—Aseguró Liam.
James, que había conseguido algo de beber y lo estaba saboreando, se atragantó. Tosía, sus ojos se volvieron rojos mientras intentaba despejar sus vías respiratorias.
—Mi querido amigo. —Liam se rió, dándole palmaditas en la espalda.
—¿Qué demonios! ¡Liam! ¿Has perdido la cabeza?—Le interrogó James.
Los ojos de Liam se oscurecieron y le gruñó.
—De acuerdo, bien, está bien. Tú estás a cargo. Tú eres el Alfa. Recopilaré la información y prepararé a mis hombres para la guerra porque es hacia donde se dirige esta mierda. —Protestó James.
Liam lo ignoró y volvió su atención a Shane. Ahora estaban con los miembros de su manada, todos ellos contemplando a Nicole como si fuera algún tipo de ángel. Su corazón se hundió al verlos. Ojalá no fuera tan egoísta, pensó para sí mismo.
—Liam. —Dijo James suavemente.
—¿Sí?
—¿Estás haciendo esto porque quieres sacarla de tu mente, verdad?—Le preguntó con honestidad.
Liam encogió los hombros.
—¿Por qué más lo haría?
—Bueno, en realidad, dejarla aquí es la mejor manera de seguir adelante. Si estás lejos de ella, te olvidarás de ella en cuestión de semanas, y la conexión que crees tener desaparecerá. —Razonó James.
—¿Semanas?—Gruñó Liam. —, ¡necesito sacarla de mi mente y de mis sueños lo antes posible!—Exclamó consternado.
—P-pe-pero… —Balbuceó James.
—Además, ¿cuándo me ha funcionado mantenerme alejado de alguien? Haz lo que te pedí. Yo me encargaré del resto.
James dejó caer los hombros.
—Me llevarás a la tumba, Alfa. —Insistió James.
—No, estoy bastante seguro de que soy tu salvador… —Se burló Liam.
James desapareció de su vista y fue a hacer lo que se le había asignado.
Los ojos de Liam buscaron a Nicole una vez más. Ahora estaba involucrada en lo que parecía ser una conversación forzada y educada con una m*****o de la manada Crimson.
Molesto, apartó la mirada, buscando alguna grieta en esta fachada perfecta. Liam sabía que todo era un engaño. Un Alfa como Shane ocultaba tanto. Recordó cómo Shane había evitado hábilmente sus preguntas.
Liam sonrió, estaba decidido a no dejar que Shane se fuera esta noche sin responder su pregunta.
—Entorpece su bebida. —Instruyó a través de su vínculo de manada.
Un m*****o de Dark Moon, que estaba más cerca de Liam, asintió y se acercó a Shane. Ahora, todo lo que Liam tenía que hacer era esperar a que el alcohol debilitara la mente y las defensas de Shane antes de actuar.
—Oye guapo. —Murmuró una pelirroja fuertemente perfumada, sentándose al lado de Liam.
Crimson. Omega. ¡El aroma de su Alfa en ella! Los sentidos de Liam se activaron.
—Entonces, eres la infame bestia indomable de la que hablan, ¿verdad?—Dijo la pelirroja, acercándose.
Liam entrecerró los ojos al darse cuenta de algo. Cada m*****o de la manada Crimson llevaba consigo el distintivo aroma de su manada y sus posiciones, excepto Nicole.
Cuando se conocieron por primera vez esa noche, Liam habría mantenido su distancia si ella hubiera tenido el aroma de Crimson o de la Luna de Crimson, pero no era así. Tenía su propio aroma tentador; el aroma de su pareja ni siquiera estaba presente en ella.
¡Intrigante! Pensó para sí mismo.
—Entonces, escucho que eres indomable y ninguna mujer ha logrado domarte. —Preguntó ella y Liam sonrió.
Normalmente, él habría entretenido tal audacia y dejaría que la chica creyera que había ganado, siguiendo su liderazgo hasta que estuvieran solos. Luego le demostraría que estaba equivocada, satisfaciendo sus deseos y dejándola obsesionada con él y su destreza. Pero ahora, su única atención estaba en la chica de ojos avellana que había plagado sus sueños.
La pelirroja continuó molestando, sus dedo recorriendo su piel. Su mirada permaneció fija en ella mientras gruñía bajito. Ella solo sonrió y persistió.
Liam dio un rápido vistazo a ella. Su escote amenazaba con desbordarse del corsé que llevaba y su mini falda apenas cubría nada. Pero su rostro excesivamente maquillado era exagerado. Podía percibir su excitación nublando su juicio. Eso no le importaba.
Lo que le irritaba era la audacia de una Omega sentada junto a él y tocándolo.
Tradicionalmente, los Omegas evitaban a aquellos más poderosos que ellos mismos. Agarró su mano, que había cruzado una línea, y la apartó con fuerza.
Ella puso un puchero, cruzando y descruzando las piernas. Liam se detuvo.
¿Por qué llevaba el aroma del Alfa más fuertemente que la supuesta Luna?
—¿Te haces el difícil, chico grande?—Bromeó ella.
La paciencia de Liam con ella llegó a su límite. En un movimiento rápido, agarró su brazo y la condujo hacia un rincón oscuro. Ella se rió y lo siguió. Él la presionó contra la pared, sus ojos brillando de travesura. Ella alcanzó su cinturón, continuando emocionada.
Su mano derecha los arrebató de un tirón, mientras su mano izquierda apretaba firmemente su cuello, manteniéndola en un cruel estrangulamiento. Ella luchaba por respirar, su rostro adquiriendo el tono ardiente de su cabello. Las lágrimas brotaron en sus ojos, volviéndolos rojos y acuosos.
—Escucha atentamente. —Ordenó, su voz llena de veneno. —, no te atrevas a tocar a ningún m*****o de mi manada, ni acercarte a nosotros de nuevo. ¿Está claro?—Rugió, y la mujer pelirroja asintió débilmente, su visión convirtiéndose en puntos negros.
Con un gruñido, la apartó y se alejó, dejándola hecha un ovillo en el suelo.
¿Cómo diablos está manejando su manada así? ¿Por qué una Omega no sabe cuál es su lugar? Se preguntó, cuestionando la situación.
Al regresar a su posición, tanto Shane como Nicole habían desaparecido. Su corazón se hundió y su lobo interior lo instó a buscarlos, especialmente a Nicole.
—Maldición, este lugar está completamente jodido. —James susurró sin aliento, volviendo a unirse a él. Liam sonrió, como sospechaba.
—Shane es un cabrón. Está involucrado en todo tipo de negocios turbios que ni siquiera puedes imaginar. Esa es la razón por la que organizó esta fiesta. Y los invitados aquí son representantes de otras manadas con las que ha firmado tratados, que resultan ser enemigos de Dark Moon, entre otras cosas despreciables que ha hecho... —, no se puede confiar en él. Esta fiesta es solo una fachada para mostrar a sus aliados que tienen su respaldo, mientras planea traicionarte. Está tratando de demostrar su poder. Por eso está siendo demasiado amistoso. Nuestro equipo hackeó su red remota y encontró un montón de pruebas incriminatorias en su contra. Ya te envié los archivos... —, pero eso no es todo. Su Luna no es su pareja destinada. Es una mentira. Hay una historia turbia detrás de su relación con ella, pero nadie está dispuesto a compartir los detalles. Parece que todo sobre Crimson es fabricado…
—Jackpot. —Sonrió Liam, una sensación de revelación recorriéndolo.
Ahora sabía exactamente qué necesitaba discutir con el Alfa Shane.
—Revisaré los otros detalles más tarde esta noche. Por ahora, debo encontrar a nuestro amable anfitrión. Tengo una pregunta urgente que hacer y quiero identificar a los representantes de otras manadas que están presentes esta noche. Reúne su información para mí. Ninguno de ellos se marchará con vida de este lugar, esta noche ni mañana. —Ordenó Liam.
Con eso, se levantó y olió el aire hasta que percibió el rastro del aroma de Nicole, guiándolo en su camino.