Como prometido, James desplegó un mapa gastado que representaba las intrincadas rutas que rodeaban el bosque oscuro tan pronto como regresaron a la Luna Oscura. Los ojos de Liam se fijaron en los senderos marcados. Su mirada era intensa y enfocada. Estudió los caminos, su dedo trazando las líneas sinuosas como si buscara orientación en el pergamino desgastado. —Tenemos que planear nuestro próximo movimiento con cuidado. —Murmuró Liam, su voz impregnada de nerviosa anticipación. —, Nicole está ahí afuera en algún lugar, y no podemos permitirnos perder más tiempo. Sin decir nada, asintieron en acuerdo y todos se fueron a dormir. La noche se alargaba mientras Liam reflexionaba sobre el mapa, su mente consumida por la anticipación y la energía nerviosa. El suave resplandor de la luna baña

