—Papá, fue solo un sueño. En serio, estás siendo sobreprotector, y sabes que no me gusta que ambos estén tan encima de mí. Estoy bien. Déjenme en paz. —Responde Marisol, su tono más áspero de lo que había pretendido, pero ellos no parecen darse cuenta, o están haciendo un buen trabajo fingiendo que no lo hacen. —Simplemente nos preocupamos por ti, Mare. Si algo te está molestando, queremos que sepas que puedes hablar con nosotros al respecto. —Y lo aprecio, mamá. —Insiste Marisol. —, pero ya no soy una niña, y me gustaría creer que puedo manejar algo tan simple como un sueño por mi cuenta. Ahora, por favor, déjenme en paz. Sus padres intercambian miradas de nuevo, esta vez más cargadas de preocupación y renuencia. Podían percibir el miedo y el peligro a través del vínculo. Por eso hab

