Liam estaba frustrado. Nunca había enfrentado a un enemigo como la bruja antes. Había asumido el puesto de Alfa a muy temprana edad y tuvo que luchar contra muchos matones y lobos mayores para mantener su territorio. Pero esos enemigos eran hombres lobo como él; siempre habían sido conocidos y visibles. ¿La bruja? La bruja estaba muy lejos de eso. Su poder era formidable y parecía que sin importar cuánto se esforzara, no podía entender sus motivos. Pasaba horas interminables con sus guerreros, tratando de idear una estrategia para derrotarla, pero siempre parecía estar un paso adelante. Era un ataque aleatorio tras otro. Aún nadie había resultado herido. Solo eran hechizos menores con una fuerte magia oscura que hacían que la gente huyera despavorida. En el fondo, Liam sabía que ella se

