El tour de Marisol se sintió más como una marcha vigilada que como una exploración. Había tantos ojos sobre ella que ni siquiera podía relajarse lo suficiente para percibir realmente algo. Los miembros de la manada que la seguían a una distancia segura mantenían un silencio sofocante, evitando su mirada mientras se movían por los espacios confinados de la casa de la manada. —Um... Entonces, ¿me puedes contar más sobre la historia de Madera Roja? —Finalmente habló Marisol, tratando de romper el incómodo silencio que los rodeaba, y al pronunciar sus palabras, hubo un cambio innegable en el ya tenso ambiente. Los miembros de la manada intercambiaron miradas vacilantes, sus labios permanecieron sellados. No era muy difícil entender que la pregunta no era muy bienvenida, pero Marisol mantuvo

