+ALEXANDER+ Estoy saliendo de la habitación, con la mente todavía dando vueltas por todo lo que pasó anoche. La sábana revuelta detrás de mí es como un trofeo silencioso, un recordatorio de que Claire estuvo ahí, conmigo, de que su piel ardía bajo mis manos y que sus gemidos todavía resuenan en mis oídos. Anoche me trajeron una maleta, sí, la que pedí. Mis cosas básicas, ropa para aparentar que realmente me “mudé” aquí por necesidad. Mi hombre de seguridad se quedará conmigo, mi sombra, mi mano derecha, el tipo en el que confío mi vida sin pestañear. Los demás están en mi casa, cumpliendo con sus rutinas, protegiendo mi verdadero espacio. Claro que lo de la inundación fue una mentira. Una excusa barata, pero eficaz. Solo quería comprobar si este momento llegaría, si el juego que comencé

