Este descubrimiento calmó la tristeza de Mika. Encontrar que había una forma en la que podía ayudar a su padre a lidiar con su pena, exteriorizándola, para que no le causara mayor daño al mantenerla guardada en su corazón, hizo que la condición de riesgo que tenía su embarazo mejore. Kenji se pasaba las tardes, tras llegar de la oficina, hablando con el nieto no nato. Mika disfrutaba ver a su padre sonreír mientras contaba pasajes de su historia al lado de Natsuki, de lo mucho que la amó y extrañaba, de la promesa que le hizo de no dejarse llevar por la muerte hasta que Yori, el menor de los hijos, estuviera bien encaminado en la vida. Un par de meses después, supieron que el bebé que esperaba era una niña, y por el efecto que causaba en Kenji, Akira y Mika decidieron llamarla como la amad

