- ¿Por qué, Greta? ¿Qué te he hecho para que utilices a mi hijo de esa manera? Porque no me vas a decir que lo amas –preguntó Katelijn guardando la compostura. - Kat, esto no es por nada que me hayas hecho. Bastian creció y se hizo un hombre atractivo, solo por eso lo metí a mi cama –la respuesta sin un ápice de vergüenza no era creíble para la empresaria neerlandesa. - Greta, ¡eres una mujer casada! –soltó Katelijn molesta-. Mi hijo apenas ha dejado de ser un adolescente. ¡¿Qué te pasa?! –la paciencia estaba empezando a acabársele a la madre. - Kat, por favor, no creas que me he enamorado de Bastian, solo fue un gusto. Míralo así, mejor que conmigo haya perdido su virginidad que con cualquier muchachita descarriada y promiscua en la universidad –Greta no entendía la gravedad del asunto

