- El maldito de Taishi Ishikawa –Valery había hecho puño y apretaba el mentón por el odio que empezó a sacar de su interior-. Ese desgraciado me violó. Por más de un mes estuvo estudiando mis movimientos, y al notar que Akira ya no estaba a mi lado, supo que no tenía a nadie que me pueda salvar de su perversión. Yo no quería, ¡juro que no quería! –empezó a elevar la voz Valery-. Yo quería cambiar, sanar, quería alejarme de todo lo malo que yo misma me hacía al dejar que otros me utilizaran porque creí que solo para eso había nacido, pero él era más fuerte. Si hubiera sido un japonés de tamaño promedio, de seguro hubiera escapado, pero él es casi del tamaño de Akira, y no pude defenderme. »Si callé fue porque sería lo mismo que ocurrió cuando mi madre descubrió a mi tío masturbándome. Mis

