Cuando él habló de hijos, ella lo miró con duda. Akira aprovechó que a Mika llegara la incertidumbre del por qué tocar el tema de formar una familia juntos para dejar su silla e hincar una rodilla sobre el suelo. Ella empezó a respirar agitada, ya que se dio cuenta de lo que estaba sucediendo. Él no soltaba su mano, ya que no quería dejar de ver su expresión de sorpresa. Los ojos de Mika se llenaban de lágrimas de alegría, y él aún no había hecho la pregunta que estuvo repasando en su cabeza las últimas semanas, desde que tenía el anillo de compromiso en su poder. Akira también sentía el escozor en su mirada por las lágrimas que quería soltar al darse cuenta que ella le daría un sí, pero se rehusó a que su visión se empañara y no poder verla conmovida por lo que esa noche iba a empezar ent

