Después de esa primera cena que marcó el inicio de una sana relación entre las familias Sato-Nagata y Müller-Inoue, el acercamiento de Yuriko a Mika no se hizo esperar. Tras la partida de Kenji, Natsuki, Takeo y Midori hacia Nagoya, la médica invitó a almorzar a Mika junto con la escolta y el chofer al hogar que había construido al lado de su amado Bastian. Luego se haría una costumbre que todos los domingos la hija Sato y las dos personas encargadas de su cuidado y protección se trasladaran a la casa de los médicos para compartir con ellos las horas de la mañana y de la tarde del día de descanso. A Akira le encantaba que Mika congeniara a la perfección con sus padres y hermano, ya que Hiroto estaba fascinado con su cuñada, quien le ayudaba a mejorar con su práctica de piano, puesto que la

