“¿Qué haces aquí, Nana D?” Crucé hasta la entrada de la funeraria. “Tenía que hacer algunas paradas en el centro hoy. Pensé que, ya que estaba en la zona, debía hacer acto de presencia”. Nana D llevaba su traje funerario habitual que constaba de un elegante vestido de época cortado justo por debajo de las rodillas con un poco de ribete blanco en el dobladillo. “También necesitaba hablar contigo sobre Bridget”. Yo no podía creer su insistencia en emparejarme con la chica. Estaba bien que siguiera inventando maneras de juntarnos, pero era inaceptable que fuera tan insistente en un servicio fúnebre. “Nana D, creo que tú…” “Oh, frena tu rollo. Pensé que debías escuchar algo que me dijo hoy temprano cuando llamé para cambiar la hora de nuestras lecciones del domingo”. Dejó de hablarme como

