En la prisión de Jasquin, grandes estruendos y gritos se empezaron a escuchar —ya comenzó — dijo el rey —¿qué padre? ¿Qué ha comenzado? —pregunto Elián, de repente un portal absorbió parte de la torre de piedra en la que se encontraban —tenemos que irnos —¿qué... que está sucediendo? —vámonos la torre se caerá —dijo el rey abriendo un portal hacia el reino celestial. Duncan, por otro lado, abrió otro portal hacia el reino humano —¡Duncan! — grito el rey —tienes que venir conmigo —¿contigo? ¿Para qué? No, ya me desterraste —necesito contarte toda la verdad —¿qué verdad? —dijo Duncan mientras fruncía el ceño —una verdad que debí contarte hace mucho tiempo, en vez de... en vez de alejarte de mí. En el reino humano, la princesa caminaba por las calles, sin poder creer lo que veía,

