Te amo. Cinco letras, dos palabras, pero con un significado tan intenso que lograba encoger el corazón de cualquiera y sumir al alma en una profunda alegría cuando se tenía los mismos sentimientos. Profundo, así era el sentimiento de amor. Alaska permanecía en la cama, mentida entre sus brazos y entre el aroma de sus sabanas que parecían tener impregnadas el olor de Reece por todas partes. —Yo también—había dicho con sinceridad para después desparramarse en sus brazos y luego tomar un necesario baño juntos en aquella ducha que de tan solo verla les traería gratos recuerdos de ahora en adelante. Ambos miraban el techo haciendo un silencio entre ambos que no era tenso, si no todo lo contrario, era un silencio cómodo. Alaska sentía que tenia que preguntar algo y Reece que tenía que decir al

