Cuando Mateo se despojó de su ropa Macarena pudo observar en todo su esplendor a su jefe, y no entendía, porque él hacía algo como eso, estaba segura de que cientos de mujeres morirían y matarían para estar con él, ¿por qué debía aprovecharse de su necesidad? salió de sus cavilaciones cuando Mateo le quito de forma lenta y suave la falda que en ese momento se encontraba toda arrugada en su cadera y le quito los zapatos, ahora si ambos estaban desnudos. — ¿En qué piensas? — dijo de manera ronca mientras volvía a recostarla, como si de una muñeca se tratara. — ¿Por qué yo? — indago de forma agitada ya que Mateo ingreso dos dedos en su v****a. — Con el tiempo lo sabrás. — respondió quitando sus dedos y colocándose entre sus piernas. Tomo sus labios una vez más, pero ya la paciencia y dulz

