Hacía una semana que trabajaba para William Wallace, el jefe de la empresa. Los primeros días fueron un poco raros, opresivos los sintió, en algún sentido. Por momentos se sintió observada y eso la ponía un poco nerviosa. Tal y como él indicó, le colocaron un escritorio en diagonal al de él. Ella siguió usando sus atuendos de 'monja' como él los llamaba. Incluso un día le dijo: — Pareciera que tienes una de esas camisas estilo victoriano para casa día de la semana, ¿ Las consigues de alguna feria vintage ? — ella por supuesto se había puesto colorada y se abstuvo de responderle. Lo peor era que todo se lo decía como un chiste y al pasar, siempre con una sonrisa. No parecía haber malas intenciones detrás de sus palabras, solo bromear con ella.. Aún así se sentía amedrentada y cohibida

