Culpabilidad

2303 Palabras
Caleb Sprouse Aparco la moto a dos calles más atrás de casa de Jackson ya que no quiero que terminen por reventármela —una persona ebria puede llegar a eso y a más —. Me quito el casco de la moto y me arreglo el pelo mientras me pongo el gorro. A medida que voy avanzando voy escuchando la música que proviene de la casa de Jackson. Cuando llego hasta ella observo que la puerta de su casa está abierta para que entre y pase la gente. Cuando entro me tengo que abrir el paso entre la gente. Realmente, ¿qué estoy haciendo aquí? Este tipo de fiestas no van conmigo. Callum hubiese estado encantado de acudir a estas fiestas. Callum es todo lo contrario a mi: prepotente, superficial, chulo y todo un rompecorazones pero también la oveja negra de la familia, bueno, si a mí familia se le puede considerar familia. Cuando entro en el salón visualizo inmediatamente a Jackson y a Matt. Jackson desvía su mirada e inmediatamente me visualiza. —Hey Caleb, has venido —dice acercándose a mí. —Sí. Feliz cumpleaños tío —choco mi mano con la suya y nos damos un ligero abrazo. —Gracias tío y gracias por venir —sonríe agradecido, al ver que llevo un pequeño paquete en la mano y añade: —eso lo puedes dejar en una mesa que está allí —señala un parte del salón —, allí están todos. —Oh, vale. Voy a dejar el regalo sobre esa mesa y me dirijo a la cocina a servirle un refresco. Me abro el paso entre la gente decidiendo ir con Jackson. —Hey Caleb, ¿llevas tu cámara? —pregunta Matt, al levantarse se desvía un poco e intenta no caerse de nuevo al sofá. —No, no me arriesgo a que alguien me la rompa. Escucho el tema de conversación que tienen entre ellos y creo que no voy a durar mucho tiempo aquí. Resoplo interiormente. De repente veo a Jackson frotándose el rostro y veo que se marcha. Frunzo el ceño ante eso y decido seguirle porque sé que algo le ocurre. —Jackson, Jackson —le llamo y él se gira —, ¿Qué te ocurre? —él forma sus labios en una fina línea y me indica que vaya con él hacia la cocina. —Cierra la puerta, por favor. —¿Qué pasa? —Nada, lo mismo de siempre, mi padre… —Jackson niega chasqueando la lengua. Me acerco a él apoyando mi mano en su hombro en señal de apoyo. —Los padres son los que nos tocan, no podemos elegir a la familia. —Lo sé… hace unas semanas se fue a España de viaje de negocios y aún no ha vuelto y ni una sola llamada para felicitarme. El viernes que viene tenemos el primer partido de la temporada y tampoco me pregunta cómo voy con los entrenamientos. —Pues te pregunto yo, ¿cómo los llevas? —Jackson sonríe. —Bien, trabajando duro. —¡Ese es Jackson Williams! Es tu cumpleaños, tienes que venirte arriba —le animo sacudiendole provocando que se ría. —Gracias tío. De repente la puerta se abre, ambos miramos hacia la puerta viendo a una chica morena y otra rubia que reconozco que la perfección, pero esta noche no lleva el pelo recogido: lleva una falda vaquera que le llega un poco más alta de las rodillas y una camiseta hasta los codos, una camiseta ceñida a su cuerpo, tanto así que se le marcan los pechos..Su pelo es ondulado y recogido de los extremos. Me fijo en su rostro y veo que se ha maquillado de una forma muy sutil, sus labios están pintados de color rosa. ¿Por qué la estoy mirando tanto? Tengo que admitir que luce realmente fascinante. —¿Qué hacéis aquí escondidos? —pregunta Madison divertida —Felicidades Jackson —avanza hacia él dándole dos besos. Annie se acerca a felicitar a mi amigo mientras Madison me da dos besos en ambos lados de mi mejilla, Annie se limita a decirme un simple hola y una pequeña sonrisa. —Poneros lo que queráis, tenéis de todo. Jackson sale de la cocina y yo me dispongo a salir detrás de él. Mi cabeza se gira instantáneamente hacia Madison y Annie. —Chicas, estaremos en la parte del salón. Um…, venid si queréis. —Claro —dice Madison frunciendo el ceño. Salgo de la cocina negando con la cabeza. Camino entre la gente como puedo hasta que me cruzo de cara con Peter. —Hola Caleb, ¿Sabes si ha llegado Annie? ¿Desde cuándo este tío sabe cómo me llamo y a qué santo pregunta por Annie? —Me ha parecido verla antes pero la he perdido de vista. Y dicho eso, paso por su lado escabulléndome. Espero que este tío no haya ido a hablar con el director. Annie Evans Los chicos del equipo de baloncesto sacan la tarta y le cantamos el cumpleaños feliz a Jackson entre todos con las luces apagadas. Después de que él sople las velas la gente empieza a darle los regalos. Algunos comen tarta y otros directamente pasan a seguir bebiendo, bailando y fumando. —No esperaba que vinieses al cumpleaños —le comento a Peter. —Yo tampoco me esperaba que Jackson me invitaste pero me viene bien para conocer a gente del instituto. ¿Tú hace mucho que has llegado aquí? —Peter se mueve o se intenta mover al ritmo de la música mientras bebe de su vaso. —Llegue un día antes de que empezara el curso. —¿Y cómo te matriculaste? —Mi tía lo hizo. —¿Vives con tu tía? De repente desvío la mirada dándome cuenta de quién ha llegado: April. Lleva un vestido rosa fucsia ajustado a su cuerpo con una chaqueta de cuero por encima. De repente veo a Madison y a Jackson dirigirse en dirección donde está ella y observo como los dos se quedan algo sorprendidos de verla allí. April le da un abrazo a Jackson y a mí amiga la saluda muy brevemente. ¿Qué demonios…? —¿Pasa algo? Te has ido un momento —dice Peter. Observo atentamente los movimientos de April cerciorándome de que no intenta ofender o faltarle el respeto a Madison. Veo como Jackson le ofrece un trozo de tarta a April y ella le da su regalo. A medida que pasan las horas bebemos, bailamos. April de vez en cuando se va con Jackson y el equipo de baloncesto y poco después se va con su grupito de animadoras. Le doy un trago a mi cubata cuando de repente noto mi móvil vibrar en el bolsillo trasero de la falda. “Annie, cojo un avión en una hora, a tu padre le ha dado una crisis y los médicos quieren hablar conmigo personalmente. No te preocupes por nada cariño, te iré informando sobre todo” Me muero el labio con tanta fuerza que me hago daño, pero en este instante no me importa; con los ojos empañados de lágrimas salgo hacia fuera de la casa. El corazón palpita fuertemente contra mi lecho, tengo unas ganas de vomitar inmensas, me falta el aire, necesito salir de aquí. —¡Annie! ¡Annie! ¿Dónde vas? —escucho la voz insistente de Madison. Me quedo quiera justo donde estoy sin girarme ya que no quiero que nadie me vea así —. ¿Te encuentras mal? Cuando noto la mano de mi amiga sobre mi hombro giro la cabeza para mirarla. Cuando ella me ve llorando, justo antes de que diga nada le abrazo, porque es lo que realmente necesito ahora, un abrazo. Afortunadamente Madison no pronuncia ni una sola palabra, se limita a pasar su mano por mi espalda con suavidad. —¿Mejor? —asiento separándome. —Es… es…, mi madre. Ella no está bien, está ingresada en un centro, está enganchada al alcohol y le ha dado una crisis muy fuerte —me muerdo el labio sintiendo mi barbilla temblar —. Tuve que irme de California porque no podía más, ella está así desde que mi padre nos dejó y realmente me siento una mala persona, me siento una mala hija por haberla dejado pero es que eso era un completo infierno Mad, y… —sollozo. —Shh, no hace falta que me cuentes más, te comprendo Annie. ¿Qué quieres que hagamos? —¿Podemos ir a dar una vuelta con tu coche? —sugiero —¿Tú estás bien? ¿Has bebido alcohol? —No, solo Coca Cola. —¿De verdad no quieres quedarte? A mí no me importa irme sola dando un paseo. —No vas a irte sola y menos con el estado en el que estás. Vámonos —dice pasando un brazo por mi espalda. —¿No te despides de Jackson? —No, mejor… no. Al día siguiente, durante la mañana intento contactar con mi padre pero no hay manera. Le cuento lo sucedido a mi tía y ella también intenta llamarlo y le envía mensajes. Quizá no haya llegado aún o vete a saber… Realmente me siento muy impaciente por lo que le está pasando a mí madre. Cuando llega el lunes a tercera hora, Caleb y yo exponemos el trabajo y cada uno explica las partes que nos repartimos nosotros mismos. —¿Ha tenido algún problema con el idioma señorita Evans? —pregunta el profesor tras haber finalizado el trabajo —Ninguno profesor —respondo. —¿Ha visto como no ha sido tan difícil Sprouse? —el profesor niega con la cabeza anotando algo en su libreta de notas. Caleb le mira con el ceño fruncido y nos dirigimos a nuestros respectivos asientos. A continuación el profesor manda llamar a Matt y April para que expongan su trabajo. De repente el móvil me vibra sobre el bolsillo de mi pantalón. ”¿Te ocurre algo?” Giro la cabeza encontrándome con la mirada del chico del gorrito justo en mi. Niego con la cabeza tecleando en mi móvil. “Sé que algo te ocurre.” Responde “¿Ahora eres brujo? ¿Adivinas el futuro?” Respondo. “No seas tan arisca.” Al leer eso pongo los ojos en blanco y decido escribirle una última cosa: “¿Desde cuándo te preocupas por mí?” Giro la cabeza instantáneamente mirándole e inmediatamente él hace lo mismo que yo. Sus ojos azules se clavan sobre los míos. Aparta su mirada de la mía volviendo a su teléfono, su respuesta no tarda nada en llegar. “Eso mismo me pregunto yo. ¿Sabes qué? Déjalo” Tenso la mandíbula y cuando voy a bloquear el móvil recibo una llamada entrante de mi padre. Me levanto enseguida interrumpiendo a April y a Matt para pedirle permiso al profesor para salir al baño, finalmente el profesor acepta que salga a regañadientes. Cuando salgo del aula mi padre ha cortado la llamada así que yo misma le devuelvo la llamada. A los dos pitidos mi padre me responde pero no le dejo hablar. —Papá, ¿Cómo sigue mamá? —Está mejor —suspira —. Ha tenido una crisis fuerte y la han sedado —suspiro notando como una lágrima cae sobre mi mejilla —Annie, cariño, ella va a estar bien —la voz de mi padre sale dulce y cariñosa —, ella está muy bien atendida, va a salir de todo esto. Te lo prometo —asiento tragando saliva con dificultad, como si me pudiese ver. —Mantenme al tanto de todo, por favor. —Claro que lo voy a hacer pero tú tienes que estar tranquila y centrarte en tus estudios, ¿de acuerdo? —Sí. —Bien. Hablamos pronto, cariño. —Cualquier cosa… —Te digo. Suelto un profundo suspiro y miro la hora, queda un minuto para que el timbre suene así que aprovecho que tengo la llave en el pantalón para dirigirme a la taquilla a por los libros de la siguiente clase. Cuando empiezo a caminar hacia las taquillas la gente empieza a salir de las aulas ya que ha sonado el timbre. De repente me paro en seco al ver a una chica morena pegando páginas en las taquillas, frunzo el ceño ante eso y abro los ojos como platos al ver ahí en esta foto a mi amiga con Jackson besándose. Dios… —¡¿Se puede saber qué demonios haces?! —espeto enfadada, la chica me mira encogida de hombros. —Yo todo lo que es bomba en el instituto lo tengo que colgar, para eso estoy en el periódico del instituto. La gente se queda ahí parada viendo las fotos, murmurando y riéndose. “¿Esto es enserio? ¿Un chico como Jackson saliendo con… Esa?” Empiezo a quitar rápidamente los carteles de las taquillas y cuando me giro me encuentro justo con Madison. Ella se abre el paso entre la gente y frunce el ceño al ser el centro de todas las miradas. —¿Qué está pasando aquí? ¿Tengo monos en la cara? —bromea. —¡Hey Jackson! —dice un chico —No sabía que te iban este tipo de chicas. Ese chico rubio le muestra la foto de Madison y Jackson. Mi amiga se queda totalmente desconcertada y me arrebata uno de los papeles. Jackson mira a Madison, ambos se miran totalmente asombrados, cómo si hubiesen cometido el más grande de los pecados y hubiesen sido descubiertos, y entonces me doy cuenta de que Caleb también lo sabía al ver cómo mira a su amigo.
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