Llevo un rato largo trabajando y ya es hora de hacer el almuerzo, por lo que mi putita debe llegar con hambre, así que le prepararé algo. Además que quiero crear una nueva receta para el restaurante familiar, nos gusta tener platillos nuevos. Recojo los papeles del escritorio y los guardo, pero antes de que procediera mi celular me interrumpe, un número desconocido, ¿Será ella? Tal vez, así que contesto. —¿Aló? —Hola cariño, te llamo del teléfono de recepción —inmediatamente reconozco la voz femenina— ¿Cómo estás? Te estamos esperando abajo —se escucha ansiosa. —¿Mamá? Pero... ¿Qué? —estoy sorprendido. —Si cariño, baja, ¿Melany no te avisó? —¿Melany? —No entiendo en que momento esa chica se sigue metiéndose en mi vida privada. —Si hijo, vigilancia llamó a tu apartamento para

