POV Luna Finalmente había llegado el día en que Víctor había sido dado de alta del hospital tras haber permanecido los días necesarios después del trasplante de corazón. Yo sentía que mi pecho se llenaba de alivio, como si por fin pudiera respirar con libertad. Caminábamos juntos hacia casa y, aunque cada paso parecía lento y calculado, era un recordatorio de que la vida le había dado una nueva oportunidad. —Por aquí, mi amor —le dije, abriéndole camino hacia la entrada con una sonrisa que apenas podía contener. Él me miró de lado, con esos ojos cansados pero llenos de vida, y me respondió con ternura: —Mi amor, estoy bien… la que debe cuidarse eres tú, ahora más que se nota nuestro hijo —dijo señalando suavemente mi vientre, que ya era un poco más notorio. Mi corazón se estremeció a

