Ni bien Alina pasó el umbral de su habitación, una angustia la invadió por completo y lo primero que hizo, como siempre cada vez que le agarraba una crisis de ansiedad era el meterse en la tina y dejar correr el agua fría en su cuerpo, pero a diferencia de otras veces, esta vez, no le estaba resultando efecto alguno. Ella no había intentado quitarse la vida, pero tampoco le importaba perderla en medio de un inmenso manto de agua. Estaba siendo tan egoísta que si quiera se daba cuenta, si quiera se había tomado el tiempo de llamar a su hermana para saber cómo estaba si hija. Simplemente no lo hizo y ya. No mintió cuando le dijo a Marco que los sentimientos ya no importan, porque cuando el daño fue tan grande y pese a los años siga doliendo tanto ¿de que vale lo que sienta él ahora? Como

