- Lo siento, lo siento. Por favor, perdóname. – dijo ella roja de vergüenza y él solo podía quedarse inmóvil, sin caer en lo que acababa de suceder. Lo había besado, había tenido el privilegio de sentir sus labios sobre los suyos, pero algo andaba mal. El momento no era el adecuado. – te pido mil disculpas Walter, solo me dejé llevar. – dijo sin poder mirarlo a laos ojos y él solo intento calmarla. - Tranquila, te comprendo. No te hagas problemas. – intento que la vergüenza y la incomodidad se disipara, pero era difícil y más aún en la situación. - Yo.. yo.. me voy, lo siento. – dijo mientras caminaba, divagada dentro del consultorio hasta poder tomar su cartera e irse. Walter quedó de pie allí, mirando hacía la puerta que acababa de cerrarse y con una ma

