Cuando sus ojos lo vieron por primera vez luego de tantos años, su instinto lo empujó a golpearlo en la cara con tanta fuerza que lo hace caer, posteriormente comenzó a darle de puñetazos haciéndole sangrar la boca y la nariz. Marco sabía que lo había pasado muy mal y se merecía cada golpe en su rostro, pero Alex debía comprender que Michelle lo necesitaba y más que nunca. Se dejó golpear hasta que los puños de ese muchacho sangraban y el rostro de marco estaba desfigurado. Nadie llamó a la policía y ambos terminaron tirados en el piso, respirando agitadamente, uno por golpear y el otro por cubrirse de los golpes y sentir las patadas en todo su cuerpo. - ¡maldito desgraciado! – dijo con toda sus fuerzas y lágrimas en los ojos. - ¡te odio! – necesitaba desahogarse. -

