La doble jugada de Juan

1738 Palabras
Pablo Observó la cara de terror de Hanna y me provoca risa, ya veo como hacer para que mis caprichos funcionen, amenazarla con algo que no voy a hacer evidentemente. Ella tomó las bolsas de mala manera y se fue hasta mi habitación, aproveché para llamar a una de mis amigas, quedamos en encontrarnos esta noche y no creo poder, entonces lo ideal será que venga mañana. Continuó bebiendo, me imagino como voy a poner a trabajar al buffet, la cantidad de socios que voy a tener de más, quiero sacar de allí a ese que quiere quedarse con mi puesto, no me conviene tener personas así al lado mío. —¡Pablo! —tuerzo mis ojos, ya comenzó, por un momento olvide que ella estaba acá—. ¿Puedes venir? Por favor. —Hanna estoy bebiendo una deliciosa copa de vino, termina de arreglarte para poder irnos. —Continue ahora leyendo el periódico, nuestro buffet sale en todos los medios, por los casos que ha podido ganar. —No puedo vestirme, necesito tu ayuda. Por favor, así no puedo ir a ningún lado. Tú verás. —Ella cada vez grita más. Respiro profundo, esto no durará mucho, era preferible meter a una chiquilla conocida a una que ni idea o que se aprovechará de la situación. Me levanté y caminé a la habitación, escuché como ella maldice, diciendo mi nombre al final, eso sin duda me causa mucha gracia. —Voy a entrar… Necesitamos irnos, mi papá tiene una reunión y quiere que estemos temprano allí. —No espera, cierra los ojos por favor —pronuncia con baja voz. —¿Entonces cómo te voy a ayudar Hanna? A veces me cuestiono como Jey y tú pueden ser hermanos. Entré y lo que ví me sorprendió, Hanna tenía una falda corta, estaba en sostén y tenía una blusa en la cabeza. —¿Qué sucedió? No te sabes vestir. —Ella resopló. —Pensé que así era, no me fijé en el cierre y ahora no me la puedo quitar ni bajar, ya intenté varias veces. No la quiero romper, es tuya al fin y al cabo. —Procuro no ver de más. —Eso suele suceder cuando no saben utilizar ropa. Déjame ver qué puedo hacer. Miro por todo lado y de nuevo mis ojos observan como se ve, me quedo unos segundos apreciandola, no está nada mal, ella oculta sus cualidades de mujer debajo de esa ropa de persona inmadura. Pasó saliva, hace algunos días no tengo relaciones y eso me está haciendo alucinar. —¿Será que ya? Es incómodo que me estés observando —dice haciéndome volver a la realidad. —Luego nadie más ha observado tu espectacular cuerpo de niña de diez años —bromeó, solo por ver como aprieta sus puños. —Eso no es asunto tuyo, preferiría que me viera cualquier otra persona que tú. Si no me quieres ayudar, me puedo sentar y quedarme acá hasta que pueda hacer algo. No me preocupa, total no soy yo quien tiene afán de ir a ver a tu papá. La dejé pelear un poco más, cuando ví que hizo silencio solté los broches que seguro no vio. Su rostro estaba rojo, parecía un tomate. —La próxima vez, si quieres un acercamiento conmigo puedes buscar otra excusa. —Casi se le salen los ojos cuando dije eso. —Sabes, te iba a decir gracias pero no lo mereces. Salí de allí, necesitaba cambiarme. Me fui al cuarto de huéspedes, allí saqué otro traje y me cambié, un baño rápido y quede listo. Al salir ella estaba leyendo. —Ya que estás lista nos vamos. —Ella siguió leyendo—. Hanna ¿Me escuchas? —¿Por qué me tratas como a una niña pequeña? Soy tres años menor que tú, deja de regañarme y darme órdenes. —Para mi eres una niña, mi hermana menor. —Dile a tus amigas que la próxima vez se lleven sus bragas, me la encontré en el baño de tu habitación. —Ella saca una tanga color rojo, la verdad no recuerdo a quien se le quedó. No le puse más cuidado, salimos en el carro hasta el buffet, allí lo más seguro es que vea a muchas personas importantes, ella todo el camino se fue leyendo. Al llegar estaba mi padre en la sala de juntas, Jey estaba con un cliente, nos vio y se puso serio, debo hablar con él, no me gusta estar alejado de él. Nos permitieron la entrada y estaba mi padre tomando una copa con él, Juan. Él es un abogado experimentado que llegó acá volviéndose un socio minoritario. Y ahora, que mi papá se va a retirar se puso alerta y quiere él, ser quien ocupe su lugar, aunque viendo las condiciones de mi padre hacia mi debe ser porque él debe estar comprometido. Entramos y ellos se ponen de pie, mi papá nos indica que nos sentemos. Juan me da la mano, lo mismo hace con Hanna, con ella se demora más de la cuenta y alcanzó a notar su incomodidad. Nos ponemos a hablar sobre las condiciones en las cuales vamos a "competir por el cargo" mi padre nos evaluará por dos meses, algo totalmente injusto. De reojo veía como Juan miraba de más las piernas de Hanna, es un picaflor. Mi papá salió a atender una llamada, tomé la mano de Hanna, ella hace bien su trabajo. —Aún no creo que el mujeriego Pablo por fin esté con una chica. ¿Cuánto te pagó? —él mira a Hanna. —Algo que ni usted ni nadie puede pagar. A todos les llega su momento, no veo porque a Pablo no, cuando es un hombre tan especial como él cualquier mujer puede caer ante sus encantos. —Miró a Hanna con una sonrisa, vaya que tiene carácter. —Ya veo, aunque por lo que veo él es el afortunado, una mujer que te defienda de esa forma vale oro. Tal vez comenzamos con el pie izquierdo, los invito a cenar, me encantaría conocer a esta encantadora mujer —él la halaga, ella me mira buscando tal vez un apoyo de mi parte. —Te avisaremos, Hanna debe estudiar su libreto así que hay prioridades. —¿Eres actriz? Amo ver las obras de teatro, la ópera y todo el tema artístico. Deberías invitarme un día, seré todo un crítico. —Eso parece haberle endulzado los oídos. —Claro, me encantaría. Es un mundo maravilloso y ahora estoy buscando quedar con el protagónico. —Cuenta conmigo, no me tomes a mal lo que dije al principio, con Pablo bromeamos así. —Él se ríe—. Espero que puedan venir esta noche a mí casa, con tu papá y tú hermano Pablo, serán bienvenidos, son como mi familia. —Lo tendremos en cuenta —contesta Hanna, está vez dándole una sonrisa. Ella es muy ingenua—. Pablo iré a saludar a Jey, ya nos vemos. Juan fue un gusto conocerte. Ella sale y lo miró, él tiene una sonrisa burlona. —¿Qué buscas? Te conozco a la perfección —dije sosteniendo mi mirada a él. —Sé que es mentira tu compromiso con ella, se nota demasiado. Voy a enmascararte. Ella se ve una buena chica, seguro la engañaste —comenta. —Te duele que estás perdiendo de tus manos este lugar, que solo te vas a quedar con tus pocas acciones, mira mi vida personal no es asunto tuyo, mantén tu límite con mi vida y con Hanna. —¿Y qué si no lo hago? Ella está muy linda, tal vez puedo darle más y los papeles se invierten. Mi papá entra y nos mira. —Me da tanto gusto que se estén llevando bien, somos una familia y eso es lo importante —Juan me mira y me guiña el ojo. —Justo los estaba invitando con toda su familia, quiero que sean mis invitados especiales en la cena esta noche. —Mi papá me da una auténtica sonrisa. —Claro que iremos. Ahora, eso es todo por hoy. Puedes retirarte Juan, hablaré con mi hijo. —Él se levanta y hace una venia para poder salir. —No iré papá, no tengo tiempo para perderlo con él —Me ubiqué de frente. —Mira Pablo, si quieres encargarte de un lugar como estos, debes comportarte de una forma muy madura, sino, todo será en vano. Iremos, invita a Jeyson y a Hanna, ahora son nuestra familia. No quiero excusas. Muevo mi cabeza y salgo de allí, voy hasta mi oficina. No puedo dejar que ese hombre arruine mis planes, Hanna debe dejar de ser tan ingenua o en menos de nada le cuenta la verdad. Ella entra con Jeyson, los dos me miran, estoy realmente molesto. Hanna pasa de largo para el baño y Jeyson se acerca a mí. —¿Qué sucede? —Es Juan que empezó a hablarle muy lindo a Hanna, no me gusta para nada eso. —El rostro de Jey se transforma, ahora se ve más relajado. . —Estás celoso, pensé que nunca vería eso. Los milagros del amor. —Me doy cuenta que hable de más. —Pues obvio y él quiere coquetear con ella. —Me afecta mentirle, pero es mejor así. —Mi hermana no es ese tipo de mujeres que coquetea con uno y con otro, hermano lamento no entender desde el principio, ya Hanna me explico que fue algo que nació y que has sido muy bueno con ella. Espero que así sea. Me levanto y nos damos un abrazo. —La llevaré a la casa, Juan nos invitó esta noche. —Está bien hermano. Dile que nos vemos en la casa. —Jeyson sale y espero que ella aparezca—. Hanna por favor, no vayas a hablar de más con Juan, recuerda la cláusula de confidencialidad. Él quiere obtener el mismo puesto que yo. Ella mueve su cabeza y se sienta. —Iremos a comer con él, sé un poco más cariñosa, no quiere que le quede duda que somos pareja. —¿Qué tan cariñosa? —Lo que más puedas, te daré dinero extra por eso. —Ella aplaude—. Vamos a ir a la casa y te pones un vestido lindo. —Está bien papá —ella me sonríe mientras se burla.
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