salí aún con la toalla al rededor del cuerpo y él estaba esperándome. -Ven- dijo palmeando el sofá - tenemos que hablar. - "Eso no me suena nada bien" dije mentalmente. -Que pasa?- pregunte. -Tu sabes lo que pasa, quiero que aclaremos las cosas- explico sentado, él ya estaba vestido. -No hay nada que aclarar- respondí - Somos dos adultos que pasaron un buen rato - añadí levantando mis hombros. Mantuvo el contacto visual conmigo unos interminables segundos y suspiro. - Entonces ¿estas segura? ¿estarás bien con eso? - preguntó levantando una ceja. -Si, como dijiste, sabemos lo que hacemos y mientras seamos sinceros el uno con el otro, no deberíamos tener problemas ¿o si?-. Tardo en responder, note que estaba omitiendo algo y que este no era todo el asunto del que quería hablarme,

