ENCENDIENDO EL FUEGO

1022 Palabras

Un nuevo día comenzaba, me di la vuelta recordando al invasor que estaba ahora en mi cama, aunque técnicamente era su cama también. - Buenos días - dije tocando con la punta de mis dedos su nariz, había que admitir que tenía una nariz muy bonita y las pestañas más largas que había visto en un hombre. El tomo mi mano y la besó suavemente, luego la puso en su mejilla. - Ven nena, déjame abrazarte - pidió. Recordé que Luci me había contado que ellos eran como el agua y el aceite, tan diferentes uno de otro y mientras a ella le costaba levantarse por las mañanas, Jordi lo hacía de un salto y se enseguida se ponía con sus tareas del día, no entendía que hacía todavía medio dormido y pidiendo un abrazo. - Tenemos que levantarnos - le dije cuando sentí que buscaba mi cintura con sus mano

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