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1354 Palabras
Salir de los brazos fuertes de Sergio es una tortura pero lo que tenía en mente lo ameritaba, saliendo de la sala comienzo a caminar lentamente en dirección a nuestra habitación desabrochado cada uno de los botones de mi camisa para luego echarla al suelo, Sergio camina detrás mío y siento lo ansioso que estaba. Sacando el seguro de mi cinturón, luego el botón y bajando el cierre dejo caer mi pantalón, en cada paso que doy salen de mis tobillos quedando solo con mi bóxer. - Mateo!! - Gime desesperado Sergio y en un momento siento como me toma con fuerza levantándome, da unos pasos más y ya nos encontramos en el baño, me doy la vuelta para verlo y era maravilloso la vista, ya estaba desnudo pegado a mi cuerpo. - Ahhh Sergio... - gimo y abre la ducha haciendo que nuestros cuerpos se estremezcan con el choque de temperatura. - Mateo, como no ponerme celoso, si eres perfecto... - Dice tomando el jabón para llevarlo a mi cuerpo. Yo miro sus manos acariciando mi cuerpo mientras la espuma se apodera de mi cuerpo. - Todo esto solo lo quiero contigo... - Digo tomando su rostro para besarlo, nuestras lenguas se encuentran y un suspiro sale de nuestras bocas. Tomándome de las caderas me presiona a la pared y su dureza golpea al mío, es tan excitante. - Amor... - gime acariciando con desdén mi cuerpo, siento mi interior deseoso de tenerlo. - Hazme el amor.... - gimo entre sus labios y presiona sus dedos en mi piel. - Es lo que siempre quiero hacer amor, sentirte tan mío ahhh... - Gime levantándome para que mis piernas rodeen sus caderas, nuestros labios ardían pero no podíamos dejar de besarnos unirnos con todo nuestro cuerpo a veces pareciera poco. Con una mano me sostiene de la cintura con fuerza mientras que con la otra guía a su m*****o a mi estrechez. Siento como va ingresando en mi poco a poco y me aferro a su cuerpo con fuerza, su respiración es cortada y su excitación me enloquece. Me siento lleno y presiona mi cuerpo al frío azulejo que cubría las paredes del baño, un jadeo sale de mi boca y su m*****o late en mi interior haciendo que el mío quedara más duro. - Sergio.... amor.... - Gimo desesperado y comienza a mover su cadera de arriba abajo y nuevamente arriba lentamente volviéndose una tortura. Mi hombre me enloquece. - Por Dios Mateo!! - Presiona con sus dedos a mis nalgas mientras sus caderas golpeaban mi pelvis. - Ahhh amor!!! Mierda sí!! Ahhh - Hundía mis uñas en su espalda recibiendo cada embestida. - Me encanta oír que maldigas ahhh.. - Gemía a un lado de mi oído y mi piel se eriza. - Ahhh amor!! Sii, no pares ahhh.... - Gritaba con desespero llevo mis dedos enredando con fuerza sus cabellos y un gruñido sale de su boca. Lo arrastro a mis labios en un beso desesperado, sus caderas se mueven con más fuerza, mi espalda golpeaba la pared con cada embestida y ambos entrábamos a la locura. - Mierda Sergio!!! Sii - Mateo no!!! - grita desesperado adentrándose por completo haciendo que diera un grito de gloria. - Sergio!!! - Sentir como golpeaba ese punto que me llevaba a cielo, tomo su rostro mirando sus ojos con desespero, mordiéndose los labios sus ojos estaban llenos de lujuria, quiero tenerlo dentro de mí toda mi vida. - Amor lléname... - Gimo y cierra sus ojos con fuerza dando un grito adentrándose en mí y mi cuerpo es estampado por la pared llenándome con su esencia, sentirlo dentro mío hace que mi orgasmo venía a mi haciendo que mi cuerpo temblara. - Mateo... ahhh amor... - Decía apoyando su rostro a mi pecho intentando recuperar el aliento. - como logras enloquecerme, juro... que esto nunca me había pasado nunca... tenerte en mi mente todo el tiempo y cuando estamos aquí solo quiero hacerte el amor, oír tus gemidos, tus palabras, todo... todo amor me encanta... - Sergio te quiero... todo es perfecto, porque también siento lo mismo, me encanta tenerte en mi vida, siempre he soñado con esto, y estoy feliz de disfrutarlo contigo... mi bello durmiente... - Acaricio su rostro y aparto su cabello alborotado, sale de mi interior bajándome lentamente para luego ducharnos en medio de caricias y besos. Luego de vestirnos vamos a la cocina a buscar que comer. Mientras cocinaba, Sergio solo me observaba con una sonrisa en su rostro. - Amor que sucede?? - Pregunto mientras terminaba de cocinar. - Solo disfruto la vista... te ves hermoso con el delantal... sería más sexy si solo llevaran eso puesto... Sonrío y su tono de voz se ha vuelto sugerente. - Sería sexy que estuviera desnudo mientras cocino para ti??. - Digo apagando el fuego para luego girar a verlo y sus ojos recorrían mi cuerpo como si se imaginara que en verdad estaba desnudo. - Si, pero lo malo será que no podre dejarte que termines de cocinar... - Que querrías hacerme?? - Camino hasta quedar frente suyo rodeando mis brazos a su cuello, toma con fuerza mi cintura haciendo que quedara sentado en la mesada de mármol. - Que no te haría mi amor... con solo imaginarlo ya estoy duro... - Acaricia mi cuerpo con anhelo apretando sus dedos hasta llegar a mis glúteos. Rodeo mis piernas detrás de él y lo acerco más sintiendo su dureza. - Quieres estar dentro mío? - Susurro a un costado de su oído. - Si... - Responde acariciando su cabeza con la mía y sus caderas comienzan a moverse. Me encanta tener el control de su cuerpo. - Quieres llevarme al cielo mientras entras y sales de mi interior tan lento y duro a la vez... - Gimo y presiona su dureza entre mis piernas mientras seguía moviendo su cadera con deseo. - Ahhh Mateo... quiero... quiero estar dentro de ti... ahhh... jamás me cansaré de hacerte mío... - Gime mientras me toma con fuerza para llevarme a la sala entre sus brazos. - Amor la cena!! - Grito mientras me arroja al sofá para deshacerse de su ropa con desespero. - Cual cena amor... voy a comerte a ti...  mi delicioso buffet... - Mmmmm eso suena excitante. - Respondo quitándome la ropa ante su atenta mirada. Me mira fascinado y comienza a besar mi cuerpo. Toma entre sus dedos mi dureza comenzando a masturbarme, cierro mis ojos disfrutando de su toque, acabamos de hacer el amor en la ducha y siento como si no lo hubiéramos hecho, mi cuerpo responde a sus deseos y mi interior lo anhela de nuevo. Aparta sus dedos de mi m*****o, yo abro de vuelta mis ojos para mirarlo y los suyos estaban puestos en mí, con las yemas de sus dedos acaricia mi cuerpo y luego lleva a su boca mi dureza sin apartar su mirada de la mía, siento mi boca seca ver sus labios rodear mi dureza como si en verdad se tratara de un manjar. - Sergio... - Gimo su nombre ante la sensación, introduciendo más al fondo sintiendo toda su cavidad bucal, llevo mis manos a su cabeza tomando entre mis dedos mechones de cabellos. Su mirada me anhelaba y yo comenzaba a enloquecer, mis caderas comienzan a moverse penetrando esa dulce cavidad, su lengua juega con mi cordura y estoy a punto de correrme. - Amor... voy a correrme... - gimo mientras seguía embistiendo su boca, presiona mis nalgas entre mis dedos y ya no podía controlarme, tomaba con fuerza su rostro metiendo toda mi dureza en su boca, arqueo mi columna vertebral y mi cabeza llevo hacia atrás en un grito desesperado, siento mi m*****o ser succionado con fuerza y ya no podía controlarme, me corro en su boca y él bebe por completo cada gota. Mi respiración es agitada, y sube hasta mi cuerpo abrazándome. - Amor eres delicioso... - Susurra mientras yo intento recuperar el aliento. Ambos estamos desnudos en el sofá abrazados, él acariciaba mi cuerpo con suavidad y sin que lo quisiéramos quedamos dormidos.
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