CAPÍTULO 29 HOMBRE ACORRALADO MIENTRAS ANDROPOV REGRESABA al punto donde había dejado a sus hombres con sus prisioneros su meticuloso cerebro no cesaba de funcionar. Ya prácticamente tenía resueltos sus próximos pasos. Sin duda debía eliminar a los cinco rehenes, ya que eran los únicos que conocían la existencia y ubicación de la pirámide. No le gustaba derramar sangre sin necesidad, pero en este caso debía asegurarse la exclusividad del conocimiento hasta tanto pudiera organizar un expedición bien equipada para retirar el tesoro áureo, preparar un sitio donde guardarla mientras preparaba la comercialización y efectuar la venta entre un círculo cerrado de eventuales compradores . Para todas esas tareas sólo podía confiar en su mentor y contacto con el núcleo de poderosos ex miembros del

