CAPÍTULO 9 Helluland NUIANA REMABA A BORDO de su pequeño kayak bastante nerviosa. Se había alejado hacia el sur más de lo habitual y la tormenta la había sorprendido en el mar. Como ella nunca se apartaba mucho de la costa había podido hallar refugio en una caleta hasta que el temporal hubo pasado. Sabía que su madre la esperaría nerviosa en el iglú donde vivían desde hacía tres veranos. Ya todo el resto de los inuits que habitaban en los alrededores se habían marchado en pos de zonas de caza más productivas. Nuiana y su madre sobrevivían con lo que la muchacha podía pescar, y para ello debía apartarse cada vez más hacia aguas más cálidas. Mientras remaba afanosamente observaba la orilla cada tanto para fijar su contorno para futuras visitas. De pronto le pareció haber visto algo fuera d

