Finalmente había caído la noche, estaba en la sala de mi casa esperando por Alejandro, teníamos un cóctel al cual asistir. Alejandro es un hombre muy puntual por lo que a las 8:00 en punto de lancine estaba tocando mi puerta. Respiré profundo, tomé mi pequeño bolso, caminé hasta la puerta y luego abrí. Los primeros segundos no hubieron palabras, hasta que salí de casa y cerré la puerta. —Buenas noches Alejandro— Dije unos segundos después. —Buenas noches Valeria, estás muy bonita— Respondió Alejandro mientras aún me observaba fijamente. —Muchas gracias, tú también— Le respondí un poco avergonzada. Finalmente nos fuimos al cóctel de negocios, el lugar era una mansión con mucho parentesco a la de Alejandro, por lo que tengo que decir que es muy bonita. Nos asignaron una pequeña mesa,

