La mañana siguiente no pude levantarme de la cama, estaba muy débil como para hacerlo, Paola se quedó toda la noche en mi habitación, no era capaz de irse en mi condición. —Valeria ¿Cómo te sientes hoy?— Preguntó al abrir sus ojos. —Estoy bien— Dije en voz baja y débil. —No te veo bien amiga, no te veo bien— Respondió mientras se levantaba de la cama. Antes que intentara hablar, tocaron la puerta, rápidamente Paola abrió, Benito estaba con dos cafés en sus manos para ambas. —Buenos días, ya me di cuenta que hicieron pijamada anoche— Dijo sintiendo. —Benito es hora de que sepas la verdad— Le respondió con tristeza. Se borró la sonrisa de Benito de su cara, Paola se hizo a un lado para que Benito viera mi verdadero estado, su rostro era de asombro, no pensaba verme en en la condición

