A la mañana siguiente, la pareja de enamorados dormía muy a gusto profundamente, desnudos abrazados en la cama después de haber tenido una noche de pasión. Ya no estaban peleados, más bien ahora estaban más unidos que nunca, porque el día de ayer hizo que los dos se dieran cuenta que estaban destinados el uno para el otro. Sin embargo en horas de la madrugada, ambos no sabían que la abuela Amelia había salido de viaje para la ciudad, porque no se sentía muy bien de salud como para seguir de viaje, entonces, ella le pidió a Íngrid que la llevara a su casa para que descansara. Ella siempre le daba mucho miedo cuando se sentía mal y no estaba cerca de su única nieta. —Lo siento Ingrid, te prometo que otro día iremos de viaje, pero cuando vayamos, vamos con Astrid… Ahhh, mi cuerpo me duele mu

