La rubia al escuchar esas palabras, sintió como si el mundo se le viniera encima, se sintió como si fuera una hormiga y quería que se la tragara la tierra. Ella no sabia como ese señor que estaba tan lejos, se había enterado de la relación que sostenía con el heredero por todos esos días. Ambos estaban esperando el momento oportuno para decírselo, pero ya fue demasiado tarde. Entonces, la chica con el rostro empalidecido, bajó su mirada y le respondió: —¡¿Pero porque señor?, yo quiero mucho a su nieto, sé que hice mal en traicionar su confianza y no obedecer el acuerdo, pero todo pasó de la nada. No sabía que nos íbamos a gustar! La rubia a pesar de que había convivido con el heredero por pocos meses, ella se estaba enamorando de él cada día más, pero por razones de la vida el amor entre

