CAPITULO II - EN PROCESO DE ADAPTACIÓN - primera parte -

3496 Palabras
Salí del baño después de un largo rato, y en la habitación también estaban las mellizas, Irina y Candela que al verme hicieron silencio y simplemente me miraron fijamente. Era realmente incomodo. - Me voy a correr – Mateo anunció y al dirigirse a la puerta me empujó con el hombro sin siquiera mirarme, era obvio que estaba molesto, aunque yo era el que había sido arrancado de su hogar y me estaban obligando a vivir con ellos, él se enojaba. No tenía sentido en mi mente, pero Mateo no era él único, las mujeres en mi habitación también estaban molestas. - Para Mateo mamá es lo más valioso y sagrado en el mundo – Emilia me habló colocándome una mano en el hombro – es bueno, pero si te metes con su mamita te va a hacer la vida un infierno – so tono no fue hostil, pero tampoco amable, ella se fue también, supuse por el equipo deportivo que iba a ejercitarse. Me senté frustrado en la cama, sujetando mi cabeza con las manos. - Cristóbal es entendible lo que sentís – Candela me habló calmadamente, pero igual no la miré – te sacan de tu casa para traerte a otra donde no conoces a nadie – suspiró – y encima te enteras que tus padres pueden ir presos – la miré – pero entendemos a nosotros, desde hace mas de diez años que te creíamos muerto, no tenés idea de lo doloroso que fue sepultarte y llorarte cada año. - Y ver a nuestra madre sufriendo por ello – ahora hablaba Matilda. - Casi se muere del dolor cuando sucedió tu supuesta muerte – Manuela dijo eso. - Aprendimos a vivir con eso pero ahora que te recuperamos no podemos dejarte ir – Irina se sentó a mi lado y me abrazó por los hombros, ella era muy cálida y me relajé un poco. - Eras el bebe de la casa – ahora Elena hablaba – nuestros padres tuvieron tantos hijos porque querían un niño, así que imagínate la felicidad que después de seis mujeres llegaste vos. - Entiendo – dije calmado – pero no me siento a gusto aquí, extraño a mis padres y a mi hermana. Yo se que ellos no tienen mi sangre pero los amo, toda mi vida estuve a su lado y ustedes me piden que haga como si no existieran y siga mi vida aquí - era una locura, entendía que ellos habían sufrido con mi "muerte", pero yo tenía una vida en otro lugar, no podía simplemente olvidarlo todo y empezar como si todos esos años no hubieran pasado. - No queremos eso nene – Alicia me explicó – pero danos una oportunidad, nosotros te amamos muchísimo y queremos tenerte cerca. - No me queda otra la verdad – dije derrotado, no podía irme si no mis padres irían a prisión, a lo mejor podía aguantar hasta los 18 y luego me largaba por mi cuenta – voy a quedarme con ustedes – todas aplaudieron y antes que me diera cuenta me aplastaban en un abrazo grupal. Cuando terminaron me dejaron solo, me vestí y me quedé pensando que hacer. Caminé por la habitación mirando todo y luego me decidí a encender la TV y luego fui más allá y encendí los juegos. Amaba jugar a la play station, creo que era una de los únicos gustos que compartía con los chicos de mi edad. Estaba sumido en mi juego que no noté que Teo y Valentín estaban en la habitación. Ambos estaban sudados y me miraban serios. Era obvio que Mateo le había platicado a su padre que yo quería irme, y estaba claro que a ese atemorizante hombre no le gustaba la idea. - Déjanos solos Mateo – ordenó Valentín y yo me tensé, no quería quedarme solo con ese hombre, pero mi “hermano” no le discutió y se encerró en el baño – así que solo viniste de paseo – comentó sin quitarme la vista de encima, haciéndome sentir cada vez mas insignificante – te voy a explicar un poco las cosas – se sentó en una cama y yo obligué a mis piernas a moverse hacia la otra. Nos miramos a los ojos unos segundos – no te queda otra que adaptarte – lanzó sin anestesia – quieras o no somos tu familia, yo soy tu padre, Victoria tu madre y los demás tus hermanos. Biológica y legalmente – eso me sorprendió porque yo pensaba que legalmente mi familia era la de México – tu adopción fue ilegal y por lo tanto no vale – me aclaró – Mañana vamos a sacarte los documentos nuevos – quise protestar – si querés te seguís llamando Cristóbal pero vas a llevar mi apellido y eso no se discute – se puso de pie – Entiendo que no sientas nada por nosotros pero no voy a tolerar que mi esposa sufra mas de lo que ya sufrió, ella esta muy ilusionada con tu regreso así que procura no hacerla sentir mal, si no te sentís cómodo con ella fingí que si – su tono fue duro – por tu bien, porque te quiero mucho, pero ella es la razón de mi vida y no dejo que nadie la lastime – y salió dando un portazo, dejándome con las ganas de replicar algo, pero como siempre las palabras no salían de mi boca. Suspiré profundamente para intentar relajarme, en eso Mateo salió del baño, con una toalla envolviendo su cintura. - Disculpa por haberte amenazado y empujado – dijo sin ningún signo de arrepentimiento – pero no permito que nadie haga sufrir a mamá, ni siquiera vos. - No hay problema – respondí lo más relajado que podía – entiendo y no voy a irme así que tranquilo – cuando me escuchó sonrió ampliamente. - Vamos a pasarlo muy bien juntos – dijo emocionado mientras buscaba ropa para vestirse – siempre quise un hermano, no sabes lo traumatizante que es crecer en medio de tantas mujeres – asentí nada mas, porque no podía ni imaginarlo – cuando era niño Candela y la mellizas me usaban de muñeca, me vestían con ropa de niña y me maquillaban – puso cara de asco – hasta que papá las descubrió, hizo un escándalo y les dijo que si yo salía gay seria culpa de ellas – rió por eso – papá es un poco homofóbico – me contó y no me sorprendió – el dice que no porque mamá tiene amigos gay, pero cuando vienen se desaparece. A mi me da igual – seguía hablando mientras se vestía – mientras tengan en claro que a mi me van las mujeres no me interesa. - Eso es algo muy maduro de tu parte – le dije con algo de orgullo. - Si, lo sé – respondió soberbio – todo gracias a mi madre que me enseñó a ser tolerante y respetuoso de los demás – blanqueé los ojos, no lo imaginaba siendo alguien respetuoso ni tolerante – no juzgues si no me conoces – me regañó, al parecer era bastante perceptivo – y ahora vamos a desayunar y después vamos de compras que tu vestuario da pena. - Eso no es ser tolerante ni respetuoso Mateo – comenté muy por lo bajo. - Nosotros somos hermanos y tenemos que ser sinceros por sobre todas las cosas – me abrazó por los hombros mientras salíamos – si usas esa ropa – señaló lo que vestía - la gente va a pensar que sos tonto. - Me gusta mi ropa – dije apenado, yo no tenia tanto dinero para comprar lo que el llevaba, en casa tenia que conformarme con cosas de segunda y para nada de moda, además que no me gustaba destacar, ya mi altura por si sola era muy llamativa, no necesitaba sumarle ropa que resaltara – mi mamá me la compro. - Sin ofender pero tu madre tiene pésimo gusto – nunca entendí porque la gente antes de decir algo ofensivo dice “sin ofender”. Solo suspiré, ya que mas daba si iba a vivir allí comprar ropa nueva no me mataría, además ese hombre dijo que debía adaptarme, y eso significaba volverme el un niño adinerado. En el comedor estaban todos desayunando. Las mujeres hablaban como loras, Valentín leía el periódico y Victoria la pantalla de su tableta. Teo y yo nos sentamos. - Buenos días Cris ¿Cómo dormiste? – preguntó Victoria con una sonrisa que le iluminaba el rostro. - Bien gracias – dije intentando sonreír sincero, porque tenia el presentimiento que de lo contrario Valentín o Mateo me matarían – pero ya desayuné – comenté en referencia al desayuno que Elena me había llevado arriba. - No te va a venir mal que desayunes de nuevo – Valentín me dijo sin mirarme – estas muy flaco – eso me molestó no era delgado porque no comía suficiente, simplemente mi cuerpo se negaba a retener grasas o músculos o lo que sea, podía comerme toda la comida chatarra del mundo y seguiría siendo un palo vestido, pero no era mi culpa. De muy mala gana comencé a alimentarme de nuevo. Este desayuno era más suculento que el primero. Mateo y Valentín comían como si fuera el último día de sus vidas, las chicas apenas probaban bocado y Victoria estaba demasiado interesada en lo que fuera que estaba leyendo. Al parecer no era el único interesado en su lectura porque cuando Valentín notó su concentración le arrebató el aparato. - No seas desubicado Valentín – era la primera vez que la veía seria – dame – el la ignoró y se puso de pie leyendo lo que antes ella leía, sosteniéndola en lo alto, Victoria saltaba intentando en vano arrebatárselo, la diferencia de altura entre ambos era considerable – eso es invasión de la privacidad. - ¿Desde hace cuanto te mandas mails con ese tipo? – el tono de Valentín era oscuro y todos le prestaron atención, Victoria agachó la vista al piso - ¡responde! – gritó y yo salté en mi asiento, tenia una voz muy potente. - Odio que hagas eso – respondió Victoria sin mirarlo a los ojos – soy dueña de mandarme mails con quien quiera – Valentín sonrió con amargura y le sujetó el rostro para que lo mirara, yo me asusté no parecía un tipo capaz de golpear a una mujer pero recién lo conocía, y estaba claro que era muy temperamental. - No quiero que tengas trato con ese demente – dijo mas calmado - ¿Por qué es tan difícil entenderlo? - Quería saber de Bautista – dijo ella. - No me importa – Valentín la soltó pero solo para abrazarla – ese infeliz perdió todos los derechos cuando quiso dañarnos, si quiere saber algo que se quede con las ganas o me lo pregunte a mi si se anima – yo no entendía nada – y ni se te ocurra ir a visitarlo, lo tenés terminantemente prohibido – le besó la coronilla. - No me podes prohibir cosas – respondió Victoria, pero su tono era derrotado. - Pensé que ya tenias claro que dada tu falta de criterio y razonamiento tengo que decidir por vos – eso fue ofensivo pensé y al parecer ella igual porque se separó y lo miró con el seño y los labios fruncidos. Valentín rió con ganas. - ¡Yo no tengo falta de criterio ni de razonamiento, estúpido mono machista! – gritó exasperada, era realmente cómica. Sin darme cuenta estaba sonriendo y todos en la mesa igual - ¡me tenés cansada! – eso hizo que Valentín se tomara el estomago para seguir riendo, ella se molestó mas y levantó de la mesa la jarra de jugo y se la vació en la cabeza, no estaba llena pero si era bastante. Valentín la miró serio y luego sonrió con malicia. - Así que esas tenemos – dijo divertido y tomó el bote de mermelada y la sujetó de la mano antes que corriera. Victoria se retorcía para evitar que la ensuciara pero fue en vano, en pocos minutos tenia el rostro, el cabello y parte de su ropa cubierta de dulce de frutilla – así aprendes a respetarme – acto seguido le arrojó en la cabeza un poco de yogurt con cereales. En ese momento Mateo se puso de pie y baño a su padre de leche. - Déjala en paz – le ordenó con autoridad, que desapareció cuando vio la sonrisa malévola de Valentín. - Corre Mateo – dijo el hombre provocando que la piel se me pusiera de gallina – te doy diez segundos de ventaja – Teo no lo pensó y comenzó a correr a la salida - ¡diez! – gritó Valentín y se fue tras él. Victoria volvió a sentarse y con una servilleta intentaba limpiarse. - Cuando va a madurar – dijo suspirando. - ¿Y vos? – Preguntó Candela – son un caso perdido los dos. - Madurar es aburrido – dijo Emilia y acto seguido ensució a Elena con mermelada en el rostro. - Te voy a matar – gritó la mayor de las hermanas poniéndose de pie y tomó lo que tuvo a mano de la mesa para ensuciar a su atacante, en menos de cinco minutos las siete se arrojaban comida, me ensuciaron un poco, pero yo seguía sin moverme de mi lugar, no me sentía cómodo como para participar. Claro que ellos no pensaban lo mismo. No vi cuando Teo y Valentín regresaron hasta que sentí como sujetaban mi silla por ambos lados y la elevaban del suelo, grité por el susto. - Ahora vamos a darle oficialmente la bienvenida a la familia – observé a Valentín cuando habló, yo estaba espantado y el sonreía de esa manera escalofriante. - Bienvenido Cristóbal/Bautista – dijo Teo que sonreía igual que su padre, puede que no compartieran genes pero eran iguales. Y apenas terminó de hablar me arrojaron a la piscina exterior. El agua estaba helada y sucia porque en Argentina era invierno, me hundí hasta el fondo y como pude salí a flote, tiritando por el frío. Valentín y Teo me miraban desde el borde sonriendo y Victoria llegó con una toalla corriendo. - Animales – dijo y me sujetó una mano para ayudarme a salir, pero ella no tenía mucha fuerza y yo estaba demasiado congelado así que en lugar de sacarme Victoria terminó en el fondo de la piscina. Me sentí aterrado, no quería mirar hacia arriba porque temía ver a Valentín apuntándome con un arma – que lindo el nene tirando a la madre al agua sucia – dijo ella cuando salió a la superficie, y luego sonrió – y yo que pensaba que eras bueno como yo – comentó y luego se me subió en la cabeza para hundirme, lo logró pero por unos segundos, y solo por la sorpresa porque yo era mas fuerte que ella. Me hizo jugar un poco en el agua haciendo que el frió pasara un poco y que riera sinceramente por primera vez desde que todo había comenzado. - Ya par de tontos – la voz de Valentín nos hizo voltear – van a enfermarse salgan – tenia dos toallas en las manos. Victoria y yo salimos, Valentín me lanzó una y con la otra envolvió a su esposa delicadamente, como a un bebe. Luego la cargó en sus brazos y se la llevó dentro de la casa. Yo me quedé meditando unos minutos hasta que comencé a congelarme. Rápidamente me quité las zapatillas y los calcetines, me envolví y entré corriendo en la mansión. Al pasar por el comedor vi que unas empleadas limpiaban el desastre de la guerra de comida, me miraron con odio al ver el charco que iba dejando a mi paso, quise disculparme y ponerme a limpiar pero no podía dejar de temblar. - ¡Niño! – una voz me hizo saltar – vaya a cambiarse antes que se enferme – la mujer que hablaba era mayor y parecía la jefa de las otras o algo por el estilo. No necesité que me lo dijeran de nuevo. Subí corriendo las escaleras. Estaba por ingresar a la habitación de Mateo pero Elena me detuvo. - Teo está usando su ducha así que vamos a tu habitación – no dije nada simplemente la seguí por el pasillo. Al pasar por una amplia puerta doble escuché gemidos y jadeos – son nuestros padres – dijo ella sin darle mucha importancia – parecen dos adolescentes, sinceramente no se de donde sacan la energía a su edad – me llevó unos segundos entender que se refería a que Victoria y Valentín estaban teniendo sexo. Eso me sorprendió, en mi casa mis padres no tenían sexo casi nunca y si lo tenía jamás se escuchaban esos sonidos. Entramos a otra habitación, tan grande como la de Mateo, aunque con una decoración impersonal – no la decoramos mucho – me explicó mientras me abría la puerta del baño – porque no sabíamos tus gustos, Teo te compro algunas cosas, vídeos juegos, revistas y todo lo que según el le gusta a los chicos de la edad de ustedes – asentí mientras me metía al baño y me quitaba la ropa. Elena siguió hablando desde la habitación – hay un poco de ropa nueva en el armario y objetos de higiene personal en el tocador. Todo lo demás que necesites lo compras con mamá, ella está muy emocionada con llevarte de compras – iba a decir que no necesitaba nada pero recordé las palabras de Valentín. Si Victoria quería comprar una casa no iba a negarme porque no quería que se sintiera triste por mi culpa – te dejo la salida de baño colgada – yo ya estaba bajo el chorro de agua caliente cuando ella habló – no vemos a la noche Bauti, me voy a mi casa - no le corregí el nombre, después de todo comenzaba a entender que para ellos yo era Bautista. - Nos vemos – me despedí y escuché a los segundos como la puerta de la habitación se cerraba. Me duché por varios minutos, el agua caliente era reconfortante y poco a poco mi cuerpo recuperaba su temperatura. Cuando me sentí listo salí, me envolví en la bata que Elena me había dejado y fui a la habitación. Mateo me esperaba, arreglado y listo para salir. - Como te tardaste larguirucho – me dijo serio yo no comprendí – es un personaje animado – me explicó sin que le preguntara – alto y flaco como vos y medio tonto también – rió por su comentario y tuve ganas de lanzar una lámpara por la cabeza, pero como siempre me contuve – apura que tenemos que ir de compras. - ¿Con Victoria? – pregunté mientras buscaba algo que ponerme, el armario era del tamaño de mi habitación en México, quizás mas grande y no es que tenia un poco de ropa, estaba casi lleno. Pantalones, cortos, largos, de jean, de algodón y otras telas que no se el nombre, camisetas, camisas. Parecía una tienda ahí dentro. - Espero que te guste – Teo estaba detrás de mi – lo elegimos con mamá y Alicia, ninguna tiene esos hermosos estampados que usas – dijo con sarcasmo y burla – y si tenemos suerte mamá no viene con nosotros, por eso tenés que apurarte – lo observé confundido – créeme Cristóbal lo ultimo que querés hacer es ir de compras con ella. - Espero que no estén hablando mal de mi – la voz de Victoria nos sorprendió, apareció detrás de Mateo, el blanqueó los ojos por no haber logrado huir y yo para variar me quedé congelado. - No mami – le mintió – hablábamos de Alicia que es insoportable para comprar – ella asintió. - Toda la razón en eso – me observó – Cris cámbiate que estamos tarde – no podía moverme no iba a cambiarme delante de ellos. - Al parecer es tímido – Teo comentó – así que vamos afuera – tomó a su madre de la mano y los dos salieron del inmenso vestidor. Suspiré aliviado y comencé a vestirme con lo que menos llamativo me parecía. Cuando estuve listo bajé y ellos estaban en la sala. Valentín tenia a Teo con el brazo doblado por su espalda apretándolo contra una pared, aparentemente algo le decía al oído, Victoria no estaba presente para ver como su esposo abusaba de su hijo. - Sos un anciano decrépito – escuché que Mateo decía – nunca voy a someterme a tu voluntad – un gritó de dolor salió de sus labios porque su padre apretó mas – no voy a darte mis cosas – su tono ya no era tan seguro, y yo no sabía si debía intervenir, aunque claramente prefería no hacerlo, Valentín me intimidaba muchísimo. Continúa.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR