Frida no hallaba qué hacer, y es que estaba a punto de halarse los cabellos para pensar en una solución, ya que incluso recurrió a un buen asesoramiento financiero y legal para tomar cartas en el asunto con la dichosa abuela, pero es que no había manera por los momentos de zafarse de esa arpía. Ella caminaba en círculos por la oficina de los abogados que estaban trabajando para sí. Todos se veían algo incómodos, pero tenían toda la razón del mundo para sentir tal cosa, y es que aparte de que eran una familia importante, las actitudes y posturas que algunos decidían tomar no eran muy maduras que se diga. La gente de alta sociedad casi siempre hacía lo que le venía en gana, y era por ese tipo de cosas que no podían llevar acciones legales de la manera más regular si las querían todas inme

