Pasaron días en los que tuve que comenzar a adaptarme a mi nueva realidad, porque Julián regresó cada día, después del trabajo a veces me traía y se quedaba o si tenía mas pendientes después venía por la noche y cenaba con nosotros y se quedaba a dormir, siempre se quedaba. Luego de no se cuanto tiempo regresó mi ingrata amiga y como lo temía, venía devastada. —Es un sinvergüenza, me la volvió a aplicar. —Yo sabía, tú no cambiaste de idea solo porque sí, Iván tuvo que ver en todo esto. —Es que me prometió que iba a ser distinto —me dijo entre lágrimas. —Es que es distinto, solo que tú no lo aceptas con sus diferencias. —¡Se cogió a un tipo! —Me gritó molesta. —¡Es bisexual, Vicky! ¿Sabes lo que eso significa? Se sentó en el sillón a llorar a mares. Mi primo era así, liberal en todo

